Stuka: "Antes sacábamos las butacas y ahora volvemos para ponerlas"

Placeres

Fueron los chicos malos de una escena sedienta de cambios. Con su música rabiosa y su estética de cuero, propia del downtown londinense, Los Violadores canalizaron la ira acumulada tras siete años de una dictadura sangrienta y la plasmaron en himnos que trascendieron épocas. Tomando ideas de los Sex Pistols, The Clash y The Buzzcoks, y fusionándolas con temáticas locales, como la Guerra de Malvinas, la desolación pos masacre social, y la represión reinante, el grupo se convirtió en un pilar fundamental de la contracultura de los 80.

Al día de hoy, a más de 30 años de su formación y todavía con la firme convicción de que la rebeldía tiene sentido, el cuarteto se prepara para dar un show histórico el sábado 6 de octubre en el teatro Gran Rex, donde conmemorará el lanzamiento de Mercado Indio, su cuarto disco de estudio. Dicha placa representó el regreso a un sonido duro y pesado, con una batería densa y matices del post-punk y el new wave propios del momento, y fue producida por Michel Peyronel, ladero de Pappo en Riff.

De espíritu nómade, siempre detrás de la acción, y ya radicado en Argentina tras un periplo en los EEUU, el mítico guitarrista de Violadores, Gustavo "Stuka" Fossá, hace un parate en los ensayos de Stukas Underground, su proyecto solista con el que prepara nuevo material, para conversar con Agendate acerca de un recital que se anticipa irresistible y que servirá como excusa para presentar "Luna Punk: rompan todo", el DVD que la banda grabó en el Luna Park en el 2016 con el regreso de su alineación original.

Periodista: El Gran Rex es uno de los teatros más importantes de Buenos Aires ¿qué implica llevar el punk rock a lugares como ese?

Stuka.: Nosotros ya habíamos tocado en teatros de la calle Corrientes. En el Gran Corrientes y en el Luna Park, más allá de los teatros históricos. En esa época hacíamos sacar las butacas, y ahora volvemos para ponerlas (risas). Creo que nuestro público ya aprendió, cosa que no pasa con otras bandas y en otros lugares. Es un teatro importantísimo el Gran Rex, un lugar único. Va a ser un gran show.

P.: ¿Ya no están más en el "rompan todo"?

S.: Cuando nosotros empezamos a tocar había una necesidad de eso; había mucha libido reprimida y se necesitaba una cosa así. El rock fue liberador. Para mí fue una revelación. Yo estuve en el Luna Park la noche de 1972 en que Billy Bond dijo "rompan todo". Tenía 14 años y fui con un primo mío. Esa noche salimos todos corriendo cuando empezó la represión. Yo era un pibe, y mientras escapábamos nos llovían los gases de la policía. Por suerte él me metió en un bondi y nos pudimos escapar. Es un poco lo que pasó también en el mundo con el rock and roll.

P.: ¿Fue un quiebre para vos ese show?

S.: Fue muy importante, sí. De todos modos yo ya tocaba la guitarra desde chiquito, aunque practicaba y estudiaba folclore. Después me fui volcando hacia el rock and roll.

P.: ¿Por qué decidieron celebrar un disco como Mercado Indio?

S.: Mercado Indio es de los discos favoritos de Piltrafa. El mío es Y ahora qué pasa, eh, que es de rock and roll más clásico. Mercado es más pesado, tiene esa batería tremenda. El golpe de Sergio Gramática en el tacho era monstruoso. Y ahora que pasa, eh, era más rockero, de rock and roll clásico. Nosotros tuvimos un disco debut que era bien punk duro. Después de eso quisimos hacer algo un poco más clásico. Creo que Mercado es un buen disco, tiene un buen sonido. Tuvimos la colaboración de Amilcar Gilabert, que venía trabajando en la escena de le época con Los Abuelos de la Nada y Charly García, por ejemplo. Ese álbum representa nuestra parte más gótica, más oscura. Vamos a hacer un mix también con canciones de Fuera de Sektor, nuestro tercer disco.




P.: Estás radicado nuevamente en el país después de vivir varios años en el exterior, ¿cómo ves la situación social actual?

S.: En Argentina vivimos en un loop neurótico, es como que siempre volvemos a lo mismo y eso no está bueno. Ahora dicen que va a pasar lo mismo que ya pasó hace 20 años. Es decir, lo que pasa cuando hay gobiernos que superponen el interés de las empresas por sobre las personas. No digo que antes no haya pasado pero ahora está ocurriendo eso. Es como que acá no aprendemos más. Veo que están pasando algunas cosas interesantes en el mundo, algunos movimientos importantes. Son esperanzadoras, pero acá no ocurre eso. Por eso digo que siempre volvemos a lo mismo.

P.: Cuando ustedes empezaron le cantaban a la corporación militar, a la guerra y a la represión. ¿Contra qué hay que rebelarse hoy?

S.:
En la década de los 80 todo era mucho más claro, más unitario. Uno se rebelaba contra todo. Estaba la guerra fría entonces vos tenías a los EEUU y a la Unión Soviética por el otro, se identificaba más fácil. Ahora es más difícil, está lleno de cosas. Tal vez haya que rebelarse contra la rutina y contra la opresión del día a día.

P.: ¿Qué radiografía hacés de la escena punk actual de la Agentina?

S.:
Creo que acá tal vez somos demasiado fanáticos de los Ramones, entonces todo el punk que se hace es muy parecido al de ellos y nos suena así. Está bueno también abrirse a bandas como The Clash, que fueron cambiando mucho. Los primeros discos eran bien punk y después eso se fue modificando, incluso acercándose al pop. De todos modos creo que hay buenas bandas, que también van por ahí y que están abiertas a otras cosas. Hay muchos grupos actualmente y en nuestra época no era así; éramos nosotros, Sumo, Virus y Charly en la escena musical. De eso surgió el resto.

P.: ¿Incluso desde lo ideológico te gustaría que haya un acercamiento a bandas como The Clash?

S.: A mí lo que no me gustaba de The Clash, por ejemplo, es que se habían identificado mucho con el comunismo. Me sentía más cercano a lo que era el anarquismo de los Sex Pistols, que no tenían la necesidad de seguir líderes ni de endiosar a nadie.

P.: ¿Hay vida para Los Violadores después del Gran Rex?

S.:
La verdad es que no sé qué viene en el futuro. Yo estoy muy abocado a mi proyecto y preparando nuevo material. Pil está con lo suyo también. Llegado el momento veremos qué es lo que ocurre. Por el momento trato de no darle mucha bola a los fanatismos.

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