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10 de julio 2007 - 00:00

9 de Julio y Regis Debray

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La fiesta patria tucumana sirvió para unificar el mensaje de campaña de Néstor Kirchner para su esposa Cristina: hablar del éxito económico (superávit), del rechazo al FMI, de la lucha por los derechos humanos y del intento por mejorar los índices sociales. Ese será, sin duda, el nudo de la propaganda electoral, lo que reafirmó el propio gobernador José Alperovich al hacer «pendant» con la misma sintonía y afirmar que «llenarán las urnas en octubre con votos con memoria» (eslogan oficial). Por supuesto, también hubo mandobles contra los oligopolios y empresas ávidas, lenguaje que -supone el gobierno- todavía enardece a ciertos sectores populares, bajo la consigna de que desean que al país le vaya mal, como si para esos grupos no identificados eso fuera buen negocio. Casi de «Upa» mal leído, esa aseveración. Lo nuevo en el discurso fue una modificación: ya no es «el cambio que recién empieza», como rústicamente se lanzó con los carteles de la primera dama (suponiendo que nunca hubo un cambio con Kirchner). Ahora, va con «el cambio dentro del cambio», como si su mujer significara una «revolución dentro de la revolución», idea y libro que alguna vez firmó el francés Regis Debray para explicar la insurrección del Che Guevara. Demasiado atrevimiento, tal vez -hasta Debray se arrepintió de sus propias observaciones-, como la honra ahora a Evita, Perón, Yrigoyen y Mariano Moreno. Quizás, este último, el único periodista que Kirchner respeta, seguramente porque no vive.

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