16 de diciembre 2003 - 00:00

"A mí me ofrecieron una coima", dijo el ex senador

La declaración del «arrepentido» Mario Pontaquarto, que admitió haber pagado las supuestas coimas a senadores, provocó una suerte de efecto rebote en el interior del país y animó nuevas revelaciones. El flamante gobernador de Tucumán, José Alperovich, contó que durante su paso por el Senado (entre noviembre de 2001 y octubre último) le ofrecieron «coimas» desde el sector empresario vinculado con la producción de medicamentos.

«Me ofrecieron coimas cuando presenté la Ley 25.649 de medicamentos genéricos y los saqué volando», admitió el ex senador Alperovich en declaraciones a la prensa.

En esa oportunidad, la presunta presión del empresariado apuntaba a frenar el proyecto -finalmente aprobado y hoy en vigencia en todo el país- que obliga a los médicos a recetar «expresando el nombre genérico del medicamento o denominación común internacional que se indique».

• Laboratorios

Alperovich resaltó ayer que «no fue el gobierno sino los grandes intereses de los laboratorios» los que habrían coaccionado para evitar la sanción de aquella ley.

-¿Por qué no lo denunció en su momento? -se le preguntó.

-Porque no tengo ninguna prueba, me lo insinuaron. Había mucha presión.

Otro efecto previsible tras la declaración de Pontaquarto fue la
reacción de los provinciales presuntamente involucrados en el cobro de coimas para aprobar la reforma laboral, en abril de 2000.

Desde La Pampa, hermetismo total del gobernador recientemente asumido,
Carlos Verna. «No habla con la prensa ya por naturaleza, y ésta no será la excepción», advirtieron allegados al mandatario salpicado por Pontaquarto debido, aseguran también, a la cercanía del ex senador con el menemismo.

«No hay nada que decir», se limitaron a contestar sin ton ni son ayer desde Santa Rosa.

• Rencor

De todos modos, habrá que ver cómo evoluciona la causa. Y atender un dato: el rencor de Cristina Fernández de Kirchner hacia el gobernador pampeano, de la época en que eran colegas, es lo suficientemente fuerte como para hacer pensar que el tema seguirá profundizándose y forzando a Verna a dar una respuesta.

Su par sanjuanino,
José Luis Gioja eligió, en cambio, la aparición pública. Remarcó que hará una querella gigante contra Mario Pontaquarto por las imputaciones.

Gioja, que ayer a la mañana se puso a disposición de la Justicia Federal, lanzó una advertencia al gobierno nacional: «Le he dicho a
Aníbal Fernández que no necesito ninguna protección. Por eso estoy dispuesto a que la Justicia investigue hasta las últimas consecuencias».

El ex legislador salteño
Emilio Marcelo Cantarero, señalado por el ex funcionario senatorial como uno de los que habría cobrado sobornos, reiteró que no tiene «nada que ver con ese hecho», al señalar que nadie le había «ofrecido» ni «pagado» una coima para la aprobación. En tanto, su abogado defensor, Andrés Marutian, afirmó que la confesión forma parte de «una clara operación política», de un «montaje político» del que Pontaquarto «es un mero instrumento» al brindar «una versión algo tardía de los supuestos hechos».

Otro peronista,
Alberto Tell, titular en 2000 de la comisión de Trabajo, negó que haya habido coimas y se puso «a entera disposición de la Justicia». «Cuando así lo requiera la Justicia, iré a dar explicación una vez más de esta cuestión», afirmó el jujeño, que consideró que «si esto fuera así, como dicen, el ex vicepresidente Alvarez estaría involucrado».

Alasino
y Beatriz Raijer coincidieron en denunciar que el «arrepentimiento» de Pontaquarto se debe «a una causa armada por cuatro o cinco canallas para beneficiar a alguien» y rechazaron su participación en la recepción de sobornos para aprobar la ley de reforma laboral.

• Sin miedo

En declaraciones a «Radio 10», Alasino aseguró que no tiene «miedo de ir preso», pero que si ello ocurre «va a ser en pago a cuatro o cinco canallas con los que nosotros nos hemos portado como hombres». «No voy a botonear a nadie, ni voy a decir otras cosas que sé, ni que cobraron ni que tenían plata afuera», señaló. Por su parte, la ex senadora de Córdoba afirmó en declaraciones a radio «América» que «ésta es una operación política digitada y programada» y, en tono enigmático, aseveró que «habrá que ver quién está interesado en posicionarse mediáticamente, en perjudicar a otras personas con el tema». Raijer coincidió con su par entrerriano al afirmar: «Se han reunido tres o cuatro personas con Pontaquarto para hacer esto. Lo que estoy tratando de averiguar es quiénes se benefician con esto», advirtió.

«Que declaren De la Rúa, De Santibañes, Genoud, porque los que estamos en un calvario somos nosotros. Esta es una mentira armada en función de una interna entre radicales y frepasistas, y nosotros somos el pato de la boda»
, aseguró Alasino.

Justificó que ésta es
«una prueba preconstituida» al preguntar: «¿Cómo puede ser que el arrepentido (Pontaquarto) primero declare ante un escribano, hable con Ibarra (Aníbal) y después lo manden a hablar con el juez?».

Néstor Kirchner
dijo anoche que «la Justicia argentina debe resolver el tema» de los supuestos sobornos en el Senado. «Mi tarea es apuntalar la Justicia y la verdad», sostuvo Kirchner, tras reunirse con el candidato a presidente del Frente Amplio de Uruguay, Tabaré Vázquez.

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