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28 de junio 2010 - 23:27

A un año de las elecciones, la oposición aún no pudo imponer su número en el Congreso

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A un año de las últimas elecciones legislativas, lo que prometía ser un dominio casi absoluto de la oposición en la agenda del Congreso hoy está lejos de haberse cumplido. El 28 de junio de 2009 parecía ser la fecha de vencimiento de la hegemonía K en el Parlamento, pero las idas y vueltas de unos y otros convirtieron el trabajo de diputados y senadores en una tarea difícil.

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El arco opositor llevó varias consignas como bandera a la elección: la reforma del INDEC, del Consejo de la Magistratura, aplicación del 82% móvil a las jubilaciones, mejoras en el acceso a la información pública, medidas para el sector agropecuario, mayor reparto de fondos a las provincias, etc. Por ahora, varias siguen sin concretarse.

El resultado de las elecciones dejó en clara desventaja al kirchnerismo en ambas Cámaras: en Diputados, de los 257 del total, quedó con cerca de 80 puros y un puñado de aliados; mientras que en el Senado la oposición contaba 37 legisladores. Es decir, en los dos cuerpos quedaba con quórum propio y el número necesario para aprobar proyectos.

Sin embargo, el trámite legislativo - y político - reflejó lo contrario. En principio, la oposición impuso su número para, pese a un acuerdo con el kirchnerismo, quedarse con más lugares en las comisiones de la Cámara alta. Esa batalla, finalmente, la perdió en la Justicia que validó lo acordado con el bloque del Frente para la Victoria, que comanda el rionegrino Miguel Ángel Pichetto.

A esta le siguieron otras peleas, en las que el frente anti K tampoco pudo imponerse a pleno. Por ejemplo se puede destacar la coparticipación del Impuesto al Cheque , con media sanción pero frenada por una amenaza del Gobierno de derogar el gravamen. El uso de reservas del Banco Central para el pago de la deuda, tiene un capítulo a parte: se rechazó el DNU en Diputados, pero se aprobó una ley en el Senado para ese fin.

Hoy, la discusión se da proyecto a proyecto. El kirchnerismo hasta ahora logró aprobar el pliego de Mercedes Marcó del Pont como titular del BCRA, la designación de Néstor Kirchner como secretario general de la UNASUR, mientras que avanza con la modificación de la ley de entidades financieras. Como victorias también se puede anotar el haber trabado en varias oportunidades la embestida de la oposición con varios proyectos; en algunos caso fue gracias a "borocotazos", como los de Carlos Menem o el pampeano Carlos Verna, y en otros por su propia cintura para esquivar los golpes.

El kirchnerismo, sin embargo, no fue ajeno a las fugas. La senadora formoseña Adriana Bortolozzi puso en alerta al bloque K cuando con su presencia habilitó el debate por el Impuesto al Cheque, cuando parecía que la reunión naufragaba tras varios intentos fallidos. Fue uno de los momentos de mayor tensión que se vivieron en el Congreso en el último año, e incluyó un "apriete" en plena sesión por parte de Pichetto hacia la legisladora.

Pese a ese hecho, el Senado es donde hasta ahora el kirchnerismo ha cosechado sus mayores satisfacciones. En Diputados, en cambio, no se puede decir lo mismo; allí la oposición tiene amplia mayoría y avanza con la sanción de leyes que pueden complicar al Gobierno, aunque luego se encuentren con la imposibilidad de ser aprobadas en la Cámara alta.

Si bien la oposición no pudo concretar la ventaja que parecía haber logrado tras el 28-J, en el último tiempo trabaja para renovar el impulso y sellar victorias sensibles para la gestión K; es el caso del avance para limitar los superpoderes del jefe de Gabinete, el uso de los DNU, la comisión para controla a la Secretaría de Inteligencia (SI - ex SIDE), o la reforma del Consejo de la Magistratura, que puede aprobarse esta semana en la Cámara baja.

Cuando todavía resta más de un año para que Cristina de Kirchner termine su mandato, y mientras aún no se vislumbra un claro sucesor, la encarnizada pelea en el Congreso es algo con lo que tendrá que convivir el Gobierno. Además, el resultado de esta puja se anticipa clave de cara a la campaña electoral de 2011, en la que el kirchnerismo y los opositores buscarán llevar a sus candidatos a la Casa Rosada.

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