Sosa toma distancia de auditoría de AFIP contra Oil Combustibles

Política

En segunda declaración, admitió que firmó pero que no tuvo a la vista pruebas de las conclusiones. Cruce por "intencionalidad" del análisis. No entiende por qué se lo obligó a declarar en la causa ya que planes de pago eran asunto de "Recaudación". Se quejó de palabras "sacadas de contexto".

“Doctor, esa también es mi gran pregunta. Yo entiendo que debía estar otro funcionario (declarando), no auditoría interna. No logro entender porque está en un tema operativo de una causa, cuando la auditoría es interna, no para terceros”. El interrogatorio del abogado de Ricardo Echegaray había rodeado el motivo por el cual el exsubdirector de Auditoría de la AFIP Néstor Sosa había sido quien prestó testimonial dos veces ante el juez Julián Ercolini en el marco de la causa Oil Combustibles respecto a los informes que firmó y que fueron el puntapié inicial para hilvanar el caso por la supuesta defraudación al fisco con planes de facilidades de pago para el impuesto a los combustibles. Como testigo, nuevamente, pero ahora en el juicio oral, el funcionario que lideraba los análisis internos durante la gestión de Alberto Abad adoptó una posición inversa a la de la anterior audiencia y se desligó de gran parte del contenido del informe de auditoría que se centró en la petrolera de Cristóbal López y Fabián De Sousa. Dijo que no había vuelto a leer esas conclusiones en cinco años; que no tuvo a la vista los papeles de trabajo ni las pruebas que sustentaban algunas conclusiones; y que no recordaba o no supo los motivos que llevaron a sus subalternos a afirmar la redacción en esos términos. “Desconozco el motivo de la auditoría. A mí no me dio las explicaciones ni tiene por qué dármelas”, sostuvo sobre Abad y su orden.

El principal cruce se dio ayer entre los abogados Martín Arias Duval, el fiscal Diego Velasco y el propio presidente del Tribunal Oral Federal N°3 Fernando Machado Pelloni. La insistencia de las defensas era para que Sosa justifique cuál había sido la verdadera intención de la Auditoría 14 que se había centrado solo en los planes de pago que tenía Oil Combustibles en un determinado período sobre el impuesto ITC. Para los abogados, el testigo no respondía por qué la AFIP había ordenado un análisis exclusivamente sobre ese contribuyente y de qué manera eso estaba amparado en la mejora de procesos si no se comparaba con otro universo o se lo ubicaba en el marco del cobro de otro tipo de impuestos para detectar posibles asimetrías, si ese había sido el argumento oficial. Para la fiscalía y Machado Pelloni eso estaba respondido con anterioridad. Terció el pleno del tribunal que por unanimidad cerró la discusión y pidió que se avance en otra dirección. Lo que sí aclaró el testigo es que “no era necesario” tomar como antecedentes auditorías previas sobre planes que se habían hecho en 2012 y 2013.

“No soy tributarista. Trabajar en AFIP no significa saber de impuestos. Yo gerenciaba un área que analizaba procesos internos”, respondió Sosa cuando las preguntas se enfocaban en los planes de pago y si le correspondían o no a Oil. “Lo hago mío porque tengo gente abajo de línea que tiene la función específica técnica”, explicó por qué se hacía responsable de su firma pero no tenía profundos conocimientos sobre el tema que se le achacaba a la empresa. “Entiendo yo que el beneficio impositivo a un contribuyente es darle la posibilidad de pago en cuotas. Entiendo que quisieron poner eso. Insisto. No estamos hablando de técnica impositiva. Las palabras sacadas de contexto pueden querer decir otra cosa. Acá tiene un significado de gestión de procesos”, relativizó algunas conclusiones leídas. “Habría que preguntarle a los auditores”, lanzó a continuación. Pero también aseguró que no había encontrado prueba alguno de intervención de Echegaray para direccionar la aprobación del plan para Oil o del resto de los planes auditados en el informe que demoró tres años en completarse.

“No participe del procedimiento de auditoría. Dicen en los medios que yo armé la auditoría pero no. No lo ví porque no participe de las tareas de campo. Ni vi las evidencias. Por el cargo que tenía tampoco tenía que verlas”, replico Sosa –por momentos nervioso- respecto al repaso minucioso que hizo la defensa de cómo había sido redactada la auditoría y sus conclusiones. Hubo un pasaje sorpresivo respecto a cómo se había enterado que debía declarar ante Ercolini, algo que sostuvo que debió haber quedado en manos del área de Recaudación de AFIP y no él en su rol de jefe de auditores. “Lo que sí es que me avisó el subdirector (Ernesto Donato, mano derecha de Abad) que me iba a llegar un oficio”. ¿Donato sabía de antemano cuál y hacia quién iba a estar dirigida la acción del juzgado?

Así, Sosa se distanció (bastante) del escrito y de sus eventuales intencionalidades. “Creo que una salió a pedido mío (de las auditorías) pero hubo un error de tipeo en el informe”, se desligó. Se lo percibió más incómodo en una extenuante declaración de cerca de seis horas, en las que tuvo varios accesos de tos que parecían desmejorar con el avance de las preguntas. “Son síntomas de Covid”, lanzó Sosa. Hubo silencio pero todos deben haber agradecido, por las dudas, que la declaración se llevara a cabo de manera totalmente remota y vía Zoom.

“¿Toda ausencia de liquidez puede ser considerada situación de crisis económica financiera?”, le preguntaron. “Que es una situación de problemas financieros sin ninguna duda. Porque la liquidez tiene que ver con lo financiero”, opinó respecto a las exigencias que requerían los planes, uno de los ejes de discusión del juicio. Si esa condición había sido cumplida por la petrolera en los términos en los que está redactada la ley, caería cualquier sospecha de ilegalidad en su otorgamiento que, todos los exfuncionarios de Abad, reconocieron que igual era facultad discrecional de Echegaray.

¿Usted sabe si a 2015 existía regulación a planes de pago por impuesto a combustibles líquidos?, le preguntaron. “No recuerdo y desconozco”. ¿Qué tasa de interés se le aplicaba? “No recuerdo. Estaban dentro de los parámetros del resto de los planes”, replicó. ¿Cuántos planes otorgó Echegaray? “Tengo idea que habían 1648”. ¿Sabe si alguno de los planes tuvo condiciones más beneficiosas? “No lo recuerdo. Tendría que leer el informe. Esto fue hace seis años. Nunca más leí el informe”. Fue una de las secuencias de preguntas y respuestas que continuará la próxima semana.

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