12 de diciembre 2003 - 00:00

Agradeció EEUU la ayuda antiterrorista

Washington (especial) - El gobierno de los Estados Unidos se mostró ayer de acuerdo en consensuar con la Argentina un mecanismo de amnistía funcional, no total, para que los ejercicios militares que se realicen entre ambos países en el futuro no tengan trabas, como ocurrió recientemente con el Aguila III en Mendoza y San Luis. Se comprometió también a ayudar con fondos y con equipamiento a la Escuela de Cascos Azules (Caecopaz) que funciona en Campo de Mayo, donde el martes que viene asumirá su nuevo director, coronel Gastón Fermepin.

José Pampuro
mantuvo ayer por la tarde un prolongado encuentro con el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, en la sede del Pentágono, para analizar la relación entre ambos países. La reunión, la primera entre Pampuro y Rumsfeld, se desarrolló a partir de las 16.30 de la Argentina a agenda abierta.

Rumsfeld
recibió a Pampuro al pie de la escalinata que conduce al interior del Pentágono -en un gesto que en Washington fue calificado de «inusual»-, acompañado por el embajador norteamericano en Buenos Aires, Lino Gutiérrez; el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Richard Myers; y Peter Flory, principal asesor para asuntos internacionales. Pampuro, por su parte, lo hizo con el embajador argentino en Washington, José Octavio Bordón; el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevallier; y el general (R) Julio Hang. Rumsfeld acompañó a Pampuro en la revista del Cordón de Honor formado por efectivos de las FF.AA. que les rindieron el homenaje de estilo.

• Negociaciones

Sobre los ejercicios combinados, habrá negociaciones para que, en caso de que militares norteamericanos lleguen a la Argentina a participar de estas maniobras, gocen de una inmunidad funcional, pero no total, como reclamó en un principio el gobierno de George W. Bush, es decir, que comprende la actividad propia de un soldado durante las maniobras y no fuera de ellas. En octubre último, se suspendió el ejercicio aéreo Aguila III, porque en el Congreso no hubo consenso para otorgar algún tipo de inmunidad a las tropas norteamericanas y de países limítrofes que iban a operar en las provincias de San Luis y Mendoza.

Apenas instalados en el despacho de Rumsfeld en el primer piso del Pentágono, éste se ocupó de agradecer en nombre del gobierno de los EE.UU. el apoyo que brinda la Argentina a la lucha contra el terrorismo internacional y el narcotráfico, así como al «prestigio» ganado por los efectivos argentinos afectados en misiones de paz bajo el paraguas de la ONU.

La cuestión de las armas nucleares que eventualmente pueda haber dejado Gran Bretaña en sus buques hundidos en el Atlántico Sur como consecuencia de la guerra por las Malvinas en 1982 sólo fue conversado «tangencialmente», dijo Pampuro. En cambio, Rumsfeld avaló enfáticamente la integración militar operada entre la Argentina, Brasil y Chile, «afianzando la paz en la región».

En el encuentro, que se prolongó por casi cincuenta minutos, el secretario de Defensa norteamericano hizo saber su preocupación por la situación en Colombia y Bolivia, subrayando con Pampuro la importancia de la relación con los países vecinos, lo que impide una virtual carrera armamentista. «Esto convierte a esa región en la zona de mayor paz del mundo», destacó el belicoso Rumsfeld.

También se tocó la situación en Irak y Afganistán, aunque
Pampuro se excusó de entrar en detalles, lo mismo que de su visita a la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), donde recibió un pormenorizado informe de las actividades que allí desarrollan. Sin embargo y en cuanto al envío de efectivos argentinos a Medio Oriente, el ministro de Defensa destacó que la postura argentina es acceder sólo si se trata de misiones de mantenimiento de la paz bajo supervisión de las Naciones Unidas.

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