Malena Galmarini: "Los que usan el agua de manera intensiva podrían pagar más"

Política

La titular de AySA sostuvo que hay industrias que tendrán un aumento en el servicio y que se está revisando el cuadro tarifario general.

Presidenta de una compañía que “tenía una visión muy de empresa privada”, Malena Galmarini avisa que hay industrias que tendrán un aumento en el servicio y que se está revisando el cuadro tarifario general.

“Reivindico la política”, afirma la CEO de una firma con números en rojo y con un “producto” que es prioridad en la pandemia. Y advierte por el teletrabajo: que no sea para “flexibilizar las condiciones laborales de los trabajadores”. Los problemas financieros para arrancar las obras y las posibilidades de la Argentina hacia el futuro.

Periodista: ¿Cómo pensás a AySA?

Malena Galmarini: Estamos haciendo una revisión integral de la mirada de la empresa porque tenía una visión muy de empresa privada. Muy de qué quería la empresa y no de qué necesitaba el usuario.

P.: ¿La pandemia modificó tus planes?

M.G.: No a futuro. Tengo un objetivo claro que es llevar agua segura, potable, limpia y eso no me cambia la pandemia, todo lo contrario. La pandemia puso bien sobre la mesa la importancia de un servicio esencial como el agua. En una mayor desigualdad, tener el servicio básico del agua y cloacas colabora con el beneficio de nuestros pueblos. Los primeros tres meses de gestión fueron muy complejos, pero cuando llegó la pandemia nosotros ya habíamos tomado la decisión de avanzar con 100 obras y, cuando te ponés a trabajar, las cosas pasan. Decidimos tomar el riesgo empresario y personal de arrancar.

P.: ¿Se van a tocar las tarifas?

M.G.: Empezamos a trabajar un cuadro tarifario progresivo: que los que más pueden, más paguen. Sino no hay manera de sostener el servicio. Porque más allá de que la figura de la firma sea una sociedad anónima, el capital es del Estado y con lo que se cobra por la tarifa solamente se cubre el 60% de la operación de la empresa.

P.: ¿Lo de los medidores es parte de la revisión?

M.G.: Estamos viendo. Una mitad de la biblioteca dice una cosa y otra mitad dice otra.

P.: ¿Los que más pagan están pagando todo lo que pueden pagar?

M.G.: Eso es lo que estamos revisando. No tanto con los residenciales sino con las industrias, las empresas. Aquellos que usan nuestro producto de manera intensiva creemos que podrían pagar más.

P.: ¿Qué pasa con las empresas que no tienen una agenda ambiental?

M.G.: Hoy no tenemos una diferenciación, no debiéramos ser nosotros, tiene que ser el ente regulador o el Ministerio de Ambiente pero estamos trabajando todo esto: la mirada más social.

P.: ¿Cómo pensás la articulación público privada?

M.G.: Creo que lo resolvimos bien porque nos sentamos con los contratistas y proveedores y les contamos cómo venía la empresa. Ni ellos ni los trabajadores sabían que la empresa estaba tan mal. Siempre les dije "no les voy a mentir", cuando puedo, puedo, sino no me vengan a pedir. Y lo mismo con el gobierno nacional. A mí me ponen acá para resolver.

P.: ¿Con cuánta gente hablas por día?

M.G.: Con mucha y no quiero perder eso porque es mi termómetro. Soy funcionaria pública independientemente que esté en una empresa con otro marco jurídico. Estoy puesta por el Presidente y por el ministro. Me siento funcionaria y parte del entramado de la política argentina. Yo reivindico la política.

P.: Primera mujer al frente de la compañía, ¿eso te da una mirada diferente?

M.G.: Las cooperativas van a tener la mitad mujeres y la mitad varones. Eso te hace repensar muchas cosas. Tanto en los convenios que veníamos firmando con los municipios como hacia adentro de la empresa. Todas y todos somos nacidos y criados en una cultura machista. Todo el tiempo estamos aprendiendo. Estamos viendo cómo el teletrabajo puede ser una nueva barrera para la eligibilidad de las mujeres. Cuando te abrís al ámbito de lo empresarial te das cuenta que hay menos paridad de género entre el empresariado que en la dirigencia política.

P.: ¿Hay reconversión por el teletrabajo?

M.G.: Hay que tener cuidado y ver si la digitalización del trabajo los empresarios lo van a tomar para cuidar a sus trabajadores o para flexibilizar las condiciones laborales de esos trabajadores que tanto costaron conquistar.

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