El macrismo intentará esta semana refrendar en la Legislatura el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 1, que Mauricio Macri emitió para intervenir la obra social de los empleados municipales, en una movida que profundizó el desafío al gremio de estatales porteños que le iniciaron jornadas de paro por la cesantía de 2.300 contratados. El oficialismo porteño no tendrá dificultades en reunir los votos para aprobar la norma, que requiere del aval de la Legislatura porque de lo contrario perdería vigencia en 30 días. Pero, las mayores dificultades estarán dadas por otras situaciones.
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En principio, la mayoría de los legisladores porteños están de vacaciones y también el personal de la Legislatura. Pero además, mañana comienzan los municipales jornadas de paro de actividades en sus puestos de trabajo.
Por eso, si hoy gobierno y gremio no llegaran a un acuerdo, el jueves encontrará a los diputados con el personal en protesta, aunque la medida del decreto no es totalmente rechazada por los municipales, es decir, son varios los sectores que reclaman la desregulación de la obra social, que conforma parte del decreto de intervención.
Los macristas, mediante cadena telefónica, ya se impusieron la interrupción del veraneo y, si nada falla, estarán los 28 sentados en el recinto, el jueves. Temen, sin embargo, una movida sindical que, al estilo de los taxistas hace cerca de un mes, impida la sesión. De lo contrario, cuentan que llegarán legisladores de la agrupación de Elisa Carrió para prestar quórum e inclusive, con 31 de los 60 diputados sentados en el recinto, se acoplará el kirchnerismo.
Pero el Frente para la Victoria solamente está dispuesto a «dar la discusión», al decir de Diego Kravetz, el titular de la bancada, ya que desde el mismo bloque, Sebastián Gramajo viene asegurando que Macri no tiene facultades para promover la intervención por decreto.
Expectativa
«Sería inadmisible que un conflicto gremial pudiera impedir el normal desenvolvimiento de la Legislatura, por eso esperamos que los gremios lo entiendan así y no pongan obstáculos», explicó el legislador macrista, Martín Borrelli, miembro de la conducción del bloque PRO.
Por cierto el kirchnerismo deberá guardar las formas, ya que dentro de sus tribus, el campamento docente que pilotea Tito Nenna viene reclamando ante el propio superintendente de Salud, Héctor Capaccioli, que los maestros puedan abandonar la obra social municipal y utilizar los servicios de OSPLAD (la obra social de los docentes) y el organismo está considerando esa opción.
Por cierto, ya hay un periplo de expedientes iniciados por afiliados de la ObSBA, especialmente del sector docente, que reniegan de ser cautivos en los servicios municipales, pero una de las decisiones finales recaerá en el kirchnerista Capaccioli. La Superintendencia de Salud debe decir, en la última instancia de la pelea, si la ObSBA califica como para recibir afiliados de otras entidades. Si prospera la integración de la obra municipal al sistema nacional de salud, los afiliados pueden optar por otro servicio, pero también de otros gremios podrían pasarse, al menos teóricamente.
La de los municipales es una obra social de las denominadas provinciales que no suscribió estar en el sistema nacional. Se han realizado amparos y muchos jueces definieron que los demandantes pueden optar. Los recursos llegaron hasta la Corte y en la Ciudad, hasta el Tribunal Superior de Justicia porteño.
Quizá más anticipadamente de lo que podrían, los macristas convocaron a una sesión extraordinaria, dentro de los plazos que marca la Constitución porteña en su artículo 91, cuya interpretación generó dudas y discusiones.
Por eso el plan alternativo del oficialismo porteño es tratar de reunirse el jueves y de no lograr la aprobación del DNU, pasar a un cuarto intermedio. Interpretan que así el decreto tiene vigencia un mes más.
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