«Maqueda, ¿leíste la Constitución?», le espetó un grueso hombre cuando el ministro de la Corte Suprema de Justicia se desplazaba por uno de los pasillos del cuarto piso del Palacio de Tribunales camino a su despacho luego de finalizada la reunión con el resto de sus pares.
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De inmediato, todos los ahorristas comenzaron a perseguir a Maqueda por el pasillo, enojados por su pedido de renuncia al presidente del cuerpo, Julio Nazareno. «H... de p...., h... de p....», le gritaban sin parar.
Es que insólitamente, y rompiendo todas las medidas de seguridad (lo cual es preocupante), un grupo constituido por unos 20 ahorristas, provistos de pitos, cacerolas y banderas ganó los pasillos donde se desarrollaba la reunión en la que los ministros debían fallar sobre el «expediente Lema», el caso testigo que les permitiría a los ahorristas reclamar a los bancos la devolución de sus depósitos en la moneda original.
A los gritos, insultos, y un golpe que quedó flotando en el aire, se sumaron decenas de panfletos, algunos de los cuales culpaban a Maqueda por el juicio político que la Cámara de Diputados impulsa contra el presidente de la Corte Julio Nazareno.
• Preocupante
Es que los afectados por la restricción de los depósitos bancarios quieren que la Corte continúe con su actual conformación y que dicte el fallo redolarizador en favor de los ahorristas. Temen que un cambio en la composición del Tribunal modifique los casi seguros cinco votos con los que hoy cuenta un fallo a favor de declarar la inconstitucionalidad de la pesificación y termine imponiéndose, finalmente, la postura que hoy encabeza Maqueda y que acompaña Belluscio y Boggiano. Por eso, reprocharon la carta que el martes Maqueda le hizo llegar a Nazareno reclamando su alejamiento de la presidencia del Tribunal.
• Cartel
Luego de la intervención de un grupo de policías y guardias de seguridad, Maqueda logró llegar a su despacho a salvo, aunque se encontró con un cartel de reclamo de «justicia» colgado en la puerta de entrada de la oficina.
El ministro permaneció «tranquilo» pese a la embestida de los manifestantes e incluso comentó que estaba «satisfecho» por lo hablado en el acuerdo, ya que la pelea que lo enfrenta con Nazareno «era un problema personal y no de toda la Corte».
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