Mario Bravo, de 38 años, dio una entrevista con la FM Renacer de Las Rosas (Santa Fe), donde un cronista lo fotografió.
Poco después que trascendió que la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo halló la identidad del nieto número 119, Mario Bravo, de 38 años, concedió una entrevista telefónica con una emisora del pequeño pueblo santafesino de Las Rosas, cerca de Cañada de Gómez, donde veive.
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El hallazgo de Bravo tiene una particularidad en las búsquedas del organismo que lidera Estela de Carlotto: su madre se encuentra con vida y se verán cara a cara.
En diálogo con la radio local FM Renacer, Bravo dio detalles del cautiverio de su madre tucumana y de cómo fue el primer contacto telefónico con su mamá biológica. Mario además de tiene dos hermanas mayores, que también fueron secuestradas en la última dictadura y otros cuatro de otra pareja posterior de su madre. Se estima que el padre sigue desaparecido.
En la entrevista, el nieto 119 relató las primeras palabras que oyó de su mamá. "Me dijo: 'hoy escucho tu voz y (cuando naciste) lo único que escuché era tu llanto, no sé si eras nene o nena, me encapucharon y nunca supe más nada'".
Al inicio del charlar con la emisora, Bravo remarcó que su caso es único. "No se encontró todavía madre con hijo. Lamentablemente todos se han encontrado (con padres) muertos por causa del terrorismo de Estado. Se han encontrado tíos con sobrinos, nietos con abuelas, pero no madre con hijo", explicó.
En este marco, el nieto 119 reveló que mantuvo varias conservaciones con su madre en la última semana y que este martes se reencontrarán cara a cara. "Por lo poco que vengo hablando está rememorando todo, no es fácil. Ella estuvo dos años detenida, en cautiverio y por un milagro quedó en libertad, pero amenazada. Amenazaron a sus dos hijas y no podía seguir buscan, con el agravante que el represor (fallecido Antonio) Bussi seguía en el gobierno y fue electo en 1995, y ese temor siguió hasta estos años", relató.
"En 2007 comienza su búsqueda y se anima por medio de Abuelas a buscarme y lo primero que hace es dar su sangre al Banco de Datos Genéticos", comentó. "Vos llegas y contás una historia, lo que vos sabés, y ellos atan cabos, y a partir de ahí te llaman. Abuelas es un intermediario ante el CONADI y Derechos Humanos", afirmó.
Bravo dijo que desde febrero mantiene contactos con la fundación de Carlotto y el CONADI. "Me hicieron una cita en el Hospital Durand y me hacen una entrevista, me fueron preparando y pasaron los meses después de prueba y contraprueba. Y me llamaron el viernes pasado de la oficina de Derechos Humanos. Es todo muy hermético. Abuelas es un intermediario, tiene un peso pero no puede meterse. Y me informaron que me iban a dar el resultado".
"Cuando hago el ADN autorizo a Abuelas y al CONADI a comparar resultados y que después de obtenidos los resultados pueden ellos informarme a mi. Y Ahí Abuelas se comunican conmigo", resumió.
Al ser consultado sobre qué expectativa tiene de reencontrarse con su madre biológica, expresó: "Son muchísimas emociones encontradas. Soy padre y eso impulsa muchísimo. La procesión va por dentro, todavía no tomé dimensión de todo esto. Mañana voy a saber muchísimas cosas más. Ella tiene una ansiedad terrible. Llegó a Retiro, no viajó en avión porque tiene pánico de viajar en avión. Tienen que ir a Abuelas y firmar un montón de papeles. Está muy contenida".
"Mañana vamos a juntarnos, a hablar, no sé cómo será la presentación oficial. Ella está reviviendo cosas muy feas, estuvo dos años en cautiverio", remarcó.
"Si bien hace siete años que trabajan con psicólogos y psiquiatras en Tucumán le informar al mismo tiempo a mi en Rosario y a ella allá que me habían encontrado. Y le preguntaron si quería hablar con conmigo y por su puesto que dijo que si: revive todo y el temor también. Es lógico que el miedo de ella de decir: 'Acá no están todos presos todavía'", agregó.
Manteniendo el tono de voz y sin quebrarse, Bravo dio a conocer algunas de las palabras que le dijo su madre por teléfono, tras conocer la verdad. "Nací en cautiverio. Esto va a trascender por concientización. Ella contó cosas desgarradoras. Me dijo: 'Hoy escucho tu voz y (cuando naciste) lo único que escuché era tu llanto, no sé si eras nene o nena, me encapucharon y nunca supe más nada'".
"Trato de vivir el momento y ver, por qué no te podes hacer un futuro de qué va a pasar, pero mañana va a ser totalmente especial. Ella desde el lunes cuanta las horas y segundos. Hace 38 años que me espera con su familia de allá. Tengo dos hermanas mayores, que eran bebes cuando las secuestraron, fueron criadas una en un orfanato y otra con una vecina. Y después de siete años rehizo su vida y tuvo cuatro hijos más", completó
Bravo admitió que tenía dudas sobre su identidad y que por ese motivo se acercó a Abuelas. "Lo que ha vivido (mi madre) es una atrocidad. Hemos leído mucho, sabido mucho. Todos estos años, por tener algo distinto, intuís que algo viene de algún lado, pero nunca imaginas que vas a encontrar a tu mamá viva. Es un caso único, Dios quiera que haya otros casos. Sé lo que puede mover para un pueblo como somos nosotros, que es chico. Pero estas cosas, lo que nos pasó en estas últimas horas, como familia, con los amigos, los hijos, todo une. Parece mágico".
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