"Álvarez es un totalitario, pero un totalitario progre"
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El senador José Genoud presidió el Senado no bien asumió el poder la Alianza y ahora es uno de los radicales apuntados por Carlos Alvarez para imputar la situación de esa Cámara. Este mendocino, por su lado, también ataca al frepasista: lo acusa de ser un agitador de la opinión pública sin pruebas y de haber plagiado el proyecto de reforma del Senado que promovía el radicalismo. Lo que sigue es el diálogo con Genoud.
Periodista: ¿Qué opinión le merece la propuesta de Chacho Alvarez de reformar el Senado?
José Genoud: No expresa novedad alguna porque es una iniciativa que ya impulsamos quienes desde hace mucho tiempo queremos modernizar el Senado. Claro, no tuvimos éxito por carecer de número para que esas reformas prosperaran.
P.: ¿Usted quiere decir que Chacho lo plagió?
J.G.: Creo que podría haber tenido más honestidad intelectual, reconociendo los antecedentes de sus preocupaciones. Antecedentes que en muchos casos son más audaces porque quisimos ir más allá que donde va él. Nosotros propusimos la privatización de la imprenta del Senado, que cuenta con 400 empleados y gasta cerca de 30 millones de pesos por año. José Luis Machinea había incluido esa medida en sus anuncios de reforma del Estado, pero Alvarez no quiso llevar adelante la medida. Yo mismo planteé la eliminación de los gastos reservados de la gestión de Carlos Ruckauf, que ascendían a 2 millones de pesos. Quise desregular la obra social y hacerla optativa y no obligatoria. Votamos en contra de la creación de cada comisión nueva y también hicimos 25 proyectos sobre cómo tenían que funcionar los mecanismos de generación de leyes en la Cámara.
J.G.: Claro, y yo quiero que se investigue hasta el hueso. Pero a la hora de hacer reformas administrativas debemos actuar con mayor alcance. Por otra parte, respecto de la investigación de supuestos sobornos, la conducta de Alvarez también deja mucho que desear.
Linchamiento
J.G.: Alvarez le dijo al juez que no tenía pruebas para afirmar que hubo sobornos. Pero después, cuando el radicalismo exige que antes de condenar a alguien se aporten las pruebas correspondientes, en relación con la apelación de los fiscales, Alvarez dice que se quiere negar lo evidente.
P.: ¿Entonces qué supone usted que pretende Alvarez?
J.G.: El pretende agitar a la gente para provocar el linchamiento de una institución, suponiendo que obtendrá prestigio sobre la base del desprestigio ajeno. En esto consiste la condena sin pruebas y se trata de una operación totalitaria. Claro, de un totalitarismo progre, más difícil de detectar que el totalitarismo sanguinario.
P.: Sin embargo, Raúl Alfonsín, presidente de su partido, ya se solidarizó con las propuestas de Alvarez. ¿Cómo se siente?
J.G.: Alfonsín aprobó la pretensión de mejorar la calidad del Congreso y señaló el antecedente de nuestros esfuerzos, que serán presentados donde corresponde la semana próxima.
P.: ¿Qué lugar es «donde corresponde»?
J.G.: Voy a hacer una presentación ante el equipo de trabajo que se ha formado, haciéndole llegar mis argumentos a Chrystian Colombo, para que analice junto a Alfonsín y al mismo Alvarez lo que hizo la Alianza en el Senado y que está ignorado en las denuncias y acusaciones del titular del Frepaso. También podría remitir las cosas que Alvarez no hizo y pudo hacer en beneficio del Senado.
P.: ¿Cuáles?
Sorprendido
J.G.: Estoy muy sorprendido. No me gustaría comentar las determinaciones de la Justicia, pero me asombra que en el escrito pidan información sobre datos que ya figuran en la causa. Por ejemplo, viajes que están documentados muy minuciosamente en el expediente. Da la impresión de que no hubiera leído esa documentación. Además, toda la apelación está basada, casi exclusivamente, en las afirmaciones del diario «Página/12», que viene hostigándome en una actitud persecutoria desde hace meses, de manera que no enaltece la actividad periodística en nuestro país.




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