Carlos Chacho Alvarez recibió el viernes pasado su primera misión como titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur. Junto con uno de sus impulsores, el asesor presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva, viajará el miércoles a Bolivia como enviado especial del bloque que une a la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y ahora también a Venezuela (al menos en el aspecto político), para oficiar de una especie de veedor de las elecciones en el país vecino. Alvarez deberá enviar un informe sobre el resultado de estos comicios y luego informar a los integrantes del Mercosur sobre el acto. Sin embargo, se sabe que la misión « extraoficial» es otra. El ex vicepresidente argentino debe hablar con Evo Morales y con Jorge «Tuto» Quiroga, los dos candidatos que encabezan las encuestas, para, eventualmente, invitarlos a participar del Mercosur con el mismo proceso que comenzó Venezuela el viernes pasado luego de la cumbre de jefes de Estado del bloque de Montevideo. Se sabe que Quiroga es escéptico, pero que Morales aceptaría la invitación.
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Miembros de las cancillerías de los cuatro países del Mercosur, más Venezuela, analizaban un escenario complejo para las elecciones bolivianas: que el líder cocalero triunfe por menos de 5% de los votos y que con este resultado la oposición negocie en el Congreso un gobierno de Quiroga. Si esto ocurre, aseguraba un diplomático argentino presente en Montevideo, se generaría un nuevo período de huelgas y cortes de rutas, además de la radicalización de Felipe Quispe, el dirigente indigenista que posiciones más extremas tiene en contra de las instituciones bolivianas. Informate más
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