16 de enero 2018 - 22:48

Andreotti: "Cuando deje la intendencia, me voy a volver loco"

Luis Andreotti, tiene 66 años y es el intendente de San Fernando.
Luis Andreotti, tiene 66 años y es el intendente de San Fernando.
Se levanta a la 4.45 de la mañana, camina una hora y media y antes de ponerse en funciones lee todos los títulos de las noticias relacionadas al Conurbano porque es un fanático de la autonomía municipal. Se llama Luis Andreotti, tiene 66 años y es el intendente de San Fernando, el mismo municipio en el que empezó a militar a los 18 a través del peronismo y en el que fue elegido en 2011 a través del vecinalismo -fue reelecto en 2015 por el massismo-.

Pese a que podría presentarse una vez más como candidato, el jefe municipal ya se ve alejado de la toma de decisiones. "Siempre fui partidario de que las intendencias duren dos periodos. Hasta ahora pude hacer mucho. Pero luego de los ocho años empieza un desgaste mayor y uno va tomando compromisos de afecto y quizá no es lo ideal en el campo político", le dice a Municipios.

Periodista: ¿Piensa en el retiro?

Luis Andreotti: No me voy a desligar. Pero sé que al otro día que deje la intendencia, me voy a volver loco. No es lo mismo tomar decisiones, que no tomarlas. Es bueno poder trabajar con prestigio. Que la gente me trate bien. Pero no es lo mismo tener poder que prestigio. Es el paso de la vida.

P.: ¿De qué manera se va preparando para ese momento?

L.A.: Me relaciono mucho con la gente de la tercera edad. Y a veces pienso que me siento más activo que muchos de los que veo a diario; pero tengo la misma edad.

P.: ¿Quién aconseja a quién?

L.A.: Les digo que vayan a la pileta, que hagan ejercicio para poder tener una buena calidad de vida. Pero es difícil. Porque la realidad es que yo tomo once medicamentos por día. Gasto 3.200$, con descuento, pero porque puedo pagarlo. Y muchos de ellos, no. Y entonces, un día
dejan de tomar alguna medicación o empiezan a tomarla cuando pueden. Los martes la de la diabetes; los jueves la de la presión. Y de esa manera pierden calidad de vida.

P.: ¿Qué le pareció la reforma previsional?

L.A.: Hay muchas personas a las que se las está matando de a poco. No entiendo algunas medidas. Siempre sostuve que el que se jubilaba con todos los aportes tenía que ganar un poquito más que el otro. Pero eso en el marco de una jubilación semi normal. No cuando hay gente a la que no le alcanza para comprar los remedios. Se perdió el rumbo de la equidad. No puede ser que todo en la política sea una pelea permanente. Luego de una semana de vacaciones en Uruguay, Andreotti retomó sus actividades. "
Llamé diez o quince veces por día. Lo llevo adentro. Pero no es lo mismo empezar a ser intendente a los 40 que a los 60, como me pasó a mí. El cuerpo ya está más desgastado. Tengo tres stents. Muchos dirigentes dicen que sufren el poder. Yo disfruto el hecho de estar cargo del municipio. Es cierto que desgasta, pero la realización del trabajo lo compensa.



P.: ¿Fue ese desgaste el que lo llevó a la intervención de urgencia? -N.deR: en 2015 fue operado del corazón por una arteria tapada-.

L.A: Cualquier actividad a la que le ponés pasión te puede llevar a esto. Pero no se puede dejar de hacer. Es parte de alegrarse, de enojarse.

P: ¿Quedó asustado luego de la operación?


L.A: No me asusté. Me cuido por los años que puedo llegar a vivir. A mi edad podés vivir 15 minutos o 20 años. Después cuando te toca, te toca. Me acuerdo que cuando me agarró lo del corazón estuve un día entero para ir al médico. Como en mi familia no había antecedentes cardíacos, pensaba que me iba a morir de cualquier cosa, menos de eso. Ahora mi nieto dice que tengo medio corazón (risas).

P.: ¿Cómo cree que va a dejar el municipio?


L.A.: La gente nos acompaña. Tenemos un Concejo Deliberante con mayoría y podemos manejar bien. Hay obras en construcción y licitación. Fuimos cuidados en la cuestión financiera y eso nos permite estar holgados. Terminamos con un presupuesto equilibrado. El municipio tiene más de 20 millones de pesos en el banco. Es valorable tener cubiertas necesidades básicas. Soy un agradecido. Y la realidad es que el intendente más malo es de regular para arriba porque, en definitiva, es el único dirigente ejecutivo del presidente para abajo al que se lo puedo ver. Te toca el timbre y vos siempre tenés que dar una respuesta. Por sí o por no. Pero estamos a cargo de distrito donde hay pobreza. Y eso es difícil. Hay solucionar el problema de los vulnerables porque si no, no tenemos destino como país. Tenemos que pensar en la Argentina que viene en 20 años.

P.: ¿Y a qué políticos ve para ese momento?

L.A.: A muchos de los que está ahora. La generación de los que tienen cuarenta y algo: Massa, Marcos Peña, Vidal. Hoy en día el único dirigente que queda de la generación vieja es Macri.

P.:
Es de los pocos que gobierna sin ser parte de la lucha entre el kirchnerismo y Cambiemos. ¿Se puede gestionar por afuera de esta polarización?

L.A.: Vengo de una generación muy politizada. Mi señora militó en la resistencia. Venía de una familia peronista que se crió con cierto resentimiento que, con tiempo, se superó. Hay que terminar con eso de que el rico sirve y el pobre es malo.

P.: ¿Mira la tele?

L.A.: Los programas políticos, pero hago zapping. A la mañana escucho al Gato Silvestre y a Longobardi y así voy encontrando la realidad.

P.: ¿Es de insultar a la pantalla?

L.A.: Un poco (risas). No tanto como el Tano Pasman. Le digo algo al oído. Pero lo que más me gusta es mirar a Messi. Eso sí que lo disfruto. El día que se vaya Messi, no miro más futbol. Me pasa lo que me pasaba con Maradona 30 años atrás cuando hacía asados todos los domingos para ver los partidos de Napoli a las 11 de la mañana.

P.: ¿Se hace espacio para la lectura?

L.A.: Hace poco me regalaron un libro que habla sobre el proceso macrista. De cómo se fue creando el PRO. Sus estrategias y demás porque siempre es importante saber lo que piensa el que está enfrente.

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