Aníbal Fernández, fortalecido por el tono cada día más agresivo de la campaña, dijo ayer: «La Argentina vale mucho más que una marcha partidaria. Y soy de una familia peronista. Domingo es mi segundo nombre. Entonces, que quede claro que lo que se hace es para la gente», enfatizó el ministro del Interior. Fernández lo dijo en la localidad bonaerensede Saladillo, donde concurrió para asistir al lanzamiento de campaña de los candidatos del Frente para la Victoria de la séptima sección electoral. Con su habitual verborragia, Fernández marcó las diferencias que lo separan de los dirigentes peronistas de la provincia de Buenos Aires que defienden los símbolos partidarios como emblema de pertenencia al PJ.
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«Soy peronista hasta las tripas, pero ¿qué me impide juntarme con radicales, del Frente Grande o de organismos no gubernamentales? ¿La marcha? La marcha... que se la metan ahí muchachos», planteó.
Echó mano del ejemplo del candidato de Saladillo José Eseverri, quien conforma una lista con dirigentes de otras fuerzas, definió que esa actitud «no debe ser fácil», pero defendió la decisión de juntarse. «No debe ser fácil sentarse con quienes ha discutido durante 20 años. Para nosotros tampoco es fácil. Y contra todos aquellos que especularon, nosotros hemos optado y nos juntamos», definió Fernández.
En esa línea, amplió: «Estamos convencidos de que hay un ámbito distinto para discutir la política. Que no mientan. No es fácil salir de un día para el otro». El ministro del Interior remarcó, además, que «la gente aspira a que el Presidente no mienta, que sabe que se necesita trabajo. No es haciendo la política estúpida y berreta como se sostiene esto. O esa política cambia o pifiamos».
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