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6 de diciembre 2006 - 00:00

Apacigua un Samoré español la crisis Argentina-Uruguay

• «Quiero un acuerdo rápido», le mandó a decir Tabaré Vázquez a Néstor Kirchner a través del enviado del rey. Este estuvo encerrado más de seis horas con funcionarios argentinos • Les dijo que España logró apoyo de Botnia a una tregua por papeleras de Fray Bentos • Hoy negocia con Tabaré bajar agresividad uruguaya por militarización, querella en La Haya y sanciones comerciales a productos argentinos . Jorge Taiana y Alberto Fernández le explicaron los límites del gobierno para lograr levantar cortes de puentes hacia el Uruguay • Como la papelera suspende por fin de año las obras creen que puede haber clima de distensión • Más aún si Uruguay levanta medidas, saca sus militares y se retira de La Haya • Funcionarios argentinos eran anoche optimistas por los avances • Especialmente porque el embajador Juan Antonio Yáñez Barnuevo probó que el gobierno español puede lograr algo de Botnia • También porque admite que Uruguay exagera las respuestas a cortes cuando es causante de contaminación y nunca hizo gestiones ante empresas para relocalizarlas • También porque el español cree que mañana, cuando regrese a Buenos Aires, podrá traer respuestas que convenzan a los vecinos de Entre Ríos de que hay otras formas de lograr su objetivo que paralizar el tránsito • La intervención del enviado real gustó en Buenos Aires y recuerda otras mediaciones anteriores • Como la de Antonio Samoré, mandado por el papa Juan Pablo II a interceder en la puja por las islas del Canal Beagle que fructificó en un acuerdo ya permanente con Chile • Bajo fuego, no ocurrió lo mismo en 1982 con la mediación de Alexander Haig en la Guerra de Malvinas, como tampoco la del presidente del Perú de entonces, Fernando Belaúnde Terry, que actuó cuando ya era tarde y se había hundido el crucero General Belgrano.

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Juan Antonio Yáñez-Barnuevo se reunió primero con Jorge Taiana en Cancillería y luego con Alberto Fernández, en la Casa Rosada.
«Quiero un acuerdo rápido», le mandó a decir Tabaré Vázquez a Néstor Kirchner en las últimas horas. El mensajero fue el embajador español en la ONU Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, quien se pasó la tarde de ayer fatigando despachos y forzando a funcionarios argentinos a un ritmo de trabajo poco usual: más de cuatro horas con Jorge Taiana; una y media con éste y Alberto Fernández e interminable cruce de papelitos con Néstor Kirchner (que se mantuvo fuera de las charlas, distraído en negocios lecheros con Venezuela y otras servidumbres de su cargo a pocos metros del despacho presidencial).

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El clima de distensión con que se fue el enviado a su hotel pasadas las 21 lo habilitó también la segunda novedad que trajo a Buenos Aires: que la finlandesa Botnia apoya la «facilitación» del rey de España y que está dispuesta a aportar algo que hasta ahora les negó a la Argentina y al Uruguay. ¿Suspender las obras? No basta, le dijo el jefe de Gabinete, porque se sabe que ya estaba planteada una vacación al personal entre Navidad y Reyes, y eso no vale.

Hoy llevará a Montevideo los nuevos argumentos escuchados en Buenos Aires ayer, se los explicará al gobierno uruguayo y, si hay algo que anunciar, regresará mañana a la Argentina.

El español, un andaluz que ganó experiencia en el círculo íntimo de Felipe González en su época de oro, trasladó no sólo el deseo de Tabaré de un acuerdo rápido. También, el reclamo de que se levanten los cortes de puentes hacia el otro país. « Vamos a persuadir, como lo hemos hecho hasta ahora, pero no es posible avanzar nada si Tabaré sigue tan agresivo», le respondieron.

  • Impotencia

  • Yáñez sonrió, porque sabe que el gobierno argentino trata desde hace rato de convertir su impotencia para manejar a los vecinos de Gualeguaychú en una palanca de fuerza. «Los tenemos que convencer de que el corte no es la única solución; como del otro lado exageran con la respuesta, los refuerzan en su argumento.»

    Yáñez quiso oír las razones por las cuales la Argentina no puede poner sobre la mesa el levantamiento de los cortes. Lo halagaron con el manual del garantista ilustrado, muy grato a los oídos de un socialista que, pese a serlo, ha formado parte de una administración con mano dura como fue la de Felipe.

    El español pidió más explicaciones: «En Gualeguaychú creen que ENCE -la firma española- se fue porque había cortes. Y ENCE, como sabes -le dijo Taiana-, se fue porque la Argentina se lo pidió». ¿ Uruguay qué pidió? Nada a ENCE y nada a Botnia. «De Botnia me encargo yo», hinchó el pecho Yáñez, que tiene años como jefe de abogados en el Palacio de Santa Cruz (sede de la Cancillería española).

    Con esos dos ases (mensaje uruguayo de solución ya; respaldo de Botnia a alguna solución), la mesa creyó que estaba más cerca de un acuerdo. Pero la función de los funcionarios argentinos era cargar al español de pólvora para llevar hoy a Montevideo. Se lo expusieron con gravedad: cualquier solución tiene que estar antes del 18 de diciembre. Ese día comienzan las audiencias en La Haya en el expediente que inició Montevideo por los nuevos cortes. Uruguay ha pedido medidas de amparo contra el corte que siguió a la concesión del crédito por el Banco Mundial. El 21 se van de vacaciones los jueces de ese tribunal y seguramente lo harán habiendo dictado alguna medida. Nadie cree que sea a favor de la Argentina.

    El primer reclamo de la Argentina en este round de la facilitación es que Uruguay retire antes de esa fecha el expediente de La Haya. «Es una barbaridad -escuchó Yáñez en el despacho del jefe de Gabinete-; ganaron en el Banco Mundial, vino el corte y redoblaron con más agresividad. ¿Qué hay en la cabeza de este hombre?», trinó uno de los anfitriones sobre Tabaré.

  • Anotaciones

    El reclamo en La Haya era esperable, le dijeron al español que anotaba con frenesí todo lo que oía, pero ¿mandar militares a la zona? ¿No será que la oposición lo cree a Tabaré un tibio y le exige, como en su tiempo acá a De la Rúa, gestos enérgicos?

    Más inexplicables, cierra el mensaje que le dará el mediador a Tabaré Vázquez, son las sanciones comerciales a productos venidos de provincias con promoción industrial. «¿Acaso hay avalancha de productos argentinos al Uruguay? Es usar una medida que está hecha para otro contexto. ¿O Tabaré no se da cuenta de que con eso los ambientalistas piden ahora represalias también comerciales?» Fue el momento de explicarle al español cuánto depende el Uruguay de la Argentina en materia energética. Le prometieron que no habrá respuesta a esa agresividad uruguaya. Por ahora.
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