21 de septiembre 2001 - 00:00

Apoyo a EE.UU. define qué pasará en la Argentina

La sorpresa que produjo el atentado del martes 11 cambió repentinamente el escenario internacional, aumentando hacia el futuro próximo en forma sensible la percepción de incertidumbre.

En el corto plazo se plantean dos escenarios que están relacionados con la respuesta que darán los EE.UU. a este acto terrorista:

a) Si es selectivo y acotado, la crisis internacional será profunda, corta e inevitable debido a que pegó en el corazón del sistema financiero y de los mercados de capitales internacionales. Por lo tanto, la gente tendrá una fuerte preferencia por la liquidez, lo cual podría justificar la firmeza del dólar debido a que sigue siendo la moneda más sólida y segura. Los flujos de fondos y el crédito disponible disminuirán drásticamente.

b) Las cosas se complicarían si la respuesta es a mayor escala y llevarán a algún tipo de conflicto en Medio Oriente. En este caso, la crisis de incertidumbre será más duradera y tendrá como factor agravante poner en juego la cobertura de las necesidades de Occidente de provisión de petróleo de los países árabes. Si esto sucediese, no solamente será más difícil de recuperar la credibilidad en un mundo sumido en un largo conflicto; sino que, aunque lo lográsemos, el crédito internacional no estará disponible para el conjunto de las economías emergentes.

La Argentina, que estaba de hecho fuera del mercado de capitales internacionales, no padece de manera inmediata este aumento de la incertidumbre que sí afecta a países con acceso al mercado de crédito internacional como México y Brasil. Debido a los acontecimientos de los últimos días, el escenario que se plantea, aunque no está del todo definido aún, parece ser más bien el segundo, es decir, el de una respuesta bélica de larga duración y un período extenso de incertidumbre y falta de disponibilidad de capitales para los países emergentes en su conjunto.

Al respecto, conviene centrar la atención en los siguientes 4 puntos: la evolución del canje de deuda argentina, el funcionamiento de la convertibilidad ampliada, la evolución del tratado comercial con los EE.UU. («4 + 1») y el Presupuesto Nacional 2002.

a) Canje de deuda: todo hace suponer que el canje de deuda argentina que se comprometió a avalar el gobierno de los EE.UU. a través de unos u$s 3.000 millones que se utilizarían para garantizar la nueva emisión de bonos se retrasará como consecuencia del nuevo escenario que vive la economía mundial. La negociación también dependerá de cómo se alineará el gobierno argentino con los EE.UU. en una hipotética guerra contra el terrorismo internacional.

b) La convertibilidad ampliada: la importante apreciación del euro de los últimos días lo acercan al valor del dólar y llaman la atención de la Argentina. Debe recordarse que, de llegarse a esa paridad, el presidente de la Nación está facultado legalmente para, mediante un decreto ad hoc y sólo a través de él, dar por comenzada la nueva paridad cambiaria del peso argentino Las ventajas de la canasta con el euro están dadas en la atenuación de la volatilidad que puede derivar de este aumento de incertidumbre, puesto que al resultar la cotización del peso de un promedio entre dos divisas de alto volumen de circulación, su valor queda más estable ante cualquier desvío en una u otra dirección. Sin embargo, la incertidumbre que generará entre los inversores y consumidores locales agregará más ruido a una situación a la que no le falta nada para ser altamente crítica. Por ello, no debe descartarse una nueva discusión sobre este punto, si llegase el momento de la paridad cambiaria dólar/euro.

c) El «4+1»: también es probable que los EE.UU., para ganar un mayor número de aliados, traten de mostrar una mayor apertura económica hacia aquellos países que se muestran alineados con su política y en ese sentido hay que destacar que la aprobación de acuerdos comerciales entre bloques podrían resolverse más favorablemente. Por ese motivo y siguiendo el mismo razonamiento anterior, la Argentina y el Mercosur podrían verse favorecidos en caso de aprobarse el acuerdo de libre comercio (4 + 1) entre los cuatro países integrantes del Mercosur y los EE.UU.

d) El Presupuesto 2002 entró en tiempo en el Congreso el pasado viernes. Su discusión no será sencilla, por más dispuestos que estén los ánimos a negociar en un clima de carencia de recursos fiscales. Lamentablemente se volvió a pecar como en todos los años anteriores, introduciendo una pauta de crecimiento del PIB nominal difícil de cumplir: 6%. Nuestras estimaciones optimistas prevén un aumento real de 2,3% y nominal de 2,8%. Se argumenta siempre que una estimación demasiado conservadora disminuye las expectativas de los agentes económicos. Pero en esta realidad argentina creemos que sucedería lo contrario: los agentes quieren ver realismo y decisión de parte del gobierno.

De todas formas, más allá de las consecuencias sobre los precios de los activos por el pánico, la realidad de la Argentina es que ya no tenía disponibilidad de crédito y era poco probable que lo obtuviera en el corto plazo.


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