16 de mayo 2002 - 00:00

Argentina se acerca al mundo con Ley de Quiebras más seria

Eduardo Duhalde bajará hoy del avión en Barajas con la nueva Ley de Quiebras sancionada y promulgada (firmó el decreto en Ezeiza antes de partir). El Senado apuró la aprobación de este nuevo enero régimen para los concursos y quiebras que repara la absurda reforma votada en enero pasado y que había dejado al país fuera del sistema de crédito financiero y comercial. El nuevo texto repone la institución del «cram down» (posibilidad de que el acreedor se cobre la deuda con acciones de la concursada) y reduce a 90 días la suspensión de ejecuciones de deudas. Esa norma más racional fue votada por peronistas, radicales e independientes que parecieron convencerse de que, si se mantenía la ley de enero, el país no tendría más crédito. ¿Qué banco o qué proveedor le daría dinero o bienes a plazos a un cliente que, con sólo concursarse, postergaría durante 120 días hábiles cualquier forma de ejecución de la deuda? Con esta nueva, el país ingresa en alguna normalidad según le reclaman el sentido común, la lógica de los negocios y también los auditores externos, como el Fondo Monetario Internacional, para sentarse a negociar cualquier programa de asistencia financiera a un país que vive la crisis más grave de su economía en toda su historia. El Congreso promete tratar con algo más de demora la otra ley que se reclama como propia de un país que beneficia la actividad privada, la reforma de la figura de la «subversión económica» usada, para agravar esta crisis, por políticos y jueces irresponsables para hacer demagogia con la persecución de empresarios y banqueros.

El Senado votó ayer la nueva Ley de Quiebras
El Senado votó ayer la nueva Ley de Quiebras
El Senado convirtió ayer en ley el nuevo régimen de Quiebras y completó así la sanción de uno de los proyectos clave que acordaron gobernadores con Eduardo Duhalde en el «Documento de 14 puntos». De esta forma, el presidente designado pudo volar anoche a Europa con una señal positiva en cuanto a seguridad jurídica en el país. Minutos antes de subir al avión promulgó la nueva norma que hoy publicará el Boletín Oficial.

El proyecto, que contaba con media sanción de Diputados, restituye el sistema de «cram down» que permite que el acreedor o un tercero pueda asumir el control de una empresa quebrada y otorga mayores facultades al juez para la homologación de convenios.

A la hora de la votación, el peronismo volvió a recuperar el apoyo mayoritario del radicalismo, tras las desavenencias que hicieron temer por un resquebrajamiento de la alianza gobernante, durante el tratamiento de la derogación de Subversión Económica y, primero, con la sanción de la ley antiamparo, cuando la UCR presentó una variante propia. Claro, en este caso, la UCR acompañó la aprobación de Quiebras, porque ya se había convenido aprobar otra ley a medida para salvar al monopolio «Clarín».

Después de que la peronista salteña Sonia Escudero defendiera la reinstauración del «cram down», Carlos Maestro anunció que el bloque acompañaría en general la convalidación de lo votado en la Cámara Baja la semana pasada, en una renovada demostración de conciliación.

Al momento de levantar la mano, no hubo grandes fisuras internas -se mantuvieron alineados el jujeño Gerardo Morales y Juan Carlos Passo (La Pampa) contradictores internos de Maestro por la cercanía de éste con el duhaldismo-, y sólo desertó el fueguino Mario Jorge Colazo, quien pugna en su provincia por quedarse con la candidatura a gobernador por la UCR y hace esfuerzos para diferenciarse del oficialismo, a nivel nacional y provincial.

Además de Colazo, hubo otros 3 votos negativos, los de la frepasista Vilma Ibarra -habitual opositora a las iniciativas gubernamentales desde la devaluación en adelante-, la aliancista sanjuanina Nancy Avelín y la catamarqueña Marita Colombo (Frente Cívico).

En el justicialismo, no saltaron desavenencias, pero
se notó la ausencia, al momento de votar, de algunos díscolos, entre ellos, Jorge Yoma -que se recupera de un accidente sanitario-, los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner.

Hubo una suerte de compromiso entre las fuerzas mayoritarias para incorporar cambios o excepciones a Quiebras, mediante leyes posteriores o correctivas. No había margen -sobre todo por la demora de la reforma de Subversión Económica en la Cámara Baja- para dilatar la sanción de esta ley clave.

El radical
Morales señaló una incongruencia entre los artículos 48 y 51, ya que en este último no mencionaba expresamente a las cooperativas. El legislador pidió que se subsanara el error mediante una ley correctiva, aunque podía modificarse en la reglamentación que decretará el Ejecutivo sobre Quiebras. De todas maneras, la mención en la versión taquigráfica de la sesión servirá para que los jueces no tengan dudas del criterio que guió a diputados y senadores.

Miguel Angel Pichetto
(PJRío Negro) insistió en la necesidad de defender a los medios de comunicación (ver nota aparte), exceptuándolos del «cram down», y ni siquiera hizo un mea culpa por haber defendido la modificación de Quiebras en enero -también conocida como ley «Clarín»- que provocó mayor inseguridad jurídica y motivó la imposición del FMI.

Los provinciales
Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) y Pablo Walter (Fuerza Republicana-Tucumán), en cambio, pudieron justificar ampliamente el voto afirmativo ayer, ya que habían sido muy críticos de aquella reforma de Quiebras que defendieron Pichetto y compañía. Los delegados del Movimiento Popular Neuquino, Luz Sapag y Pedro Salvatori, no participaron de la deliberación.

La señora de Kirchner, que no votó la modificación de enero, se retiró del recinto antes de que se aprobara en general, si bien no se privó de bajar línea en medio de las peleas del bloque oficialista.
«En unos meses más, a la Argentina le van a poner la bandera de remate porque no hay crédito interno, hay endeudamiento externo y el aumento de precios va a continuar», sentenció la peronista patagónica.

De paso, se ocupó de recordar la posición anterior de su colega rionegrino.
«Por cuestiones humanitarias, no voy a leer los discursos de algunos senadores cuando votaron en un sentido hace 4 meses y hoy lo hacen en sentido totalmente contrario, ya que el presente proyecto es la virtual derogación del anterior en una suerte de votación copernicana», concluyó la primera dama de Santa Cruz.

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