Argentina se acerca al mundo con Ley de Quiebras más seria
Eduardo Duhalde bajará hoy del avión en Barajas con la nueva Ley de Quiebras sancionada y promulgada (firmó el decreto en Ezeiza antes de partir). El Senado apuró la aprobación de este nuevo enero régimen para los concursos y quiebras que repara la absurda reforma votada en enero pasado y que había dejado al país fuera del sistema de crédito financiero y comercial. El nuevo texto repone la institución del «cram down» (posibilidad de que el acreedor se cobre la deuda con acciones de la concursada) y reduce a 90 días la suspensión de ejecuciones de deudas. Esa norma más racional fue votada por peronistas, radicales e independientes que parecieron convencerse de que, si se mantenía la ley de enero, el país no tendría más crédito. ¿Qué banco o qué proveedor le daría dinero o bienes a plazos a un cliente que, con sólo concursarse, postergaría durante 120 días hábiles cualquier forma de ejecución de la deuda? Con esta nueva, el país ingresa en alguna normalidad según le reclaman el sentido común, la lógica de los negocios y también los auditores externos, como el Fondo Monetario Internacional, para sentarse a negociar cualquier programa de asistencia financiera a un país que vive la crisis más grave de su economía en toda su historia. El Congreso promete tratar con algo más de demora la otra ley que se reclama como propia de un país que beneficia la actividad privada, la reforma de la figura de la «subversión económica» usada, para agravar esta crisis, por políticos y jueces irresponsables para hacer demagogia con la persecución de empresarios y banqueros.
-
Ley de Glaciares: optimismo libertario para dictaminar y aprobar la reforma en 48 horas
-
The Washington Post elogió a Milei: destacó la caída de la pobreza y el crecimiento del 4,4%
El Senado votó ayer la nueva Ley de Quiebras
En el justicialismo, no saltaron desavenencias, pero se notó la ausencia, al momento de votar, de algunos díscolos, entre ellos, Jorge Yoma -que se recupera de un accidente sanitario-, los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner.
Hubo una suerte de compromiso entre las fuerzas mayoritarias para incorporar cambios o excepciones a Quiebras, mediante leyes posteriores o correctivas. No había margen -sobre todo por la demora de la reforma de Subversión Económica en la Cámara Baja- para dilatar la sanción de esta ley clave.
El radical Morales señaló una incongruencia entre los artículos 48 y 51, ya que en este último no mencionaba expresamente a las cooperativas. El legislador pidió que se subsanara el error mediante una ley correctiva, aunque podía modificarse en la reglamentación que decretará el Ejecutivo sobre Quiebras. De todas maneras, la mención en la versión taquigráfica de la sesión servirá para que los jueces no tengan dudas del criterio que guió a diputados y senadores.
Miguel Angel Pichetto (PJRío Negro) insistió en la necesidad de defender a los medios de comunicación (ver nota aparte), exceptuándolos del «cram down», y ni siquiera hizo un mea culpa por haber defendido la modificación de Quiebras en enero -también conocida como ley «Clarín»- que provocó mayor inseguridad jurídica y motivó la imposición del FMI.
Los provinciales Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) y Pablo Walter (Fuerza Republicana-Tucumán), en cambio, pudieron justificar ampliamente el voto afirmativo ayer, ya que habían sido muy críticos de aquella reforma de Quiebras que defendieron Pichetto y compañía. Los delegados del Movimiento Popular Neuquino, Luz Sapag y Pedro Salvatori, no participaron de la deliberación.
La señora de Kirchner, que no votó la modificación de enero, se retiró del recinto antes de que se aprobara en general, si bien no se privó de bajar línea en medio de las peleas del bloque oficialista. «En unos meses más, a la Argentina le van a poner la bandera de remate porque no hay crédito interno, hay endeudamiento externo y el aumento de precios va a continuar», sentenció la peronista patagónica.
De paso, se ocupó de recordar la posición anterior de su colega rionegrino. «Por cuestiones humanitarias, no voy a leer los discursos de algunos senadores cuando votaron en un sentido hace 4 meses y hoy lo hacen en sentido totalmente contrario, ya que el presente proyecto es la virtual derogación del anterior en una suerte de votación copernicana», concluyó la primera dama de Santa Cruz.




Dejá tu comentario