En la Argentina, la dispersión del bacilo que ocasiona el ántrax o el carbunclo podría ocasionar estragos. La enfermedad, capaz de afectar a todos los animales de sangre caliente, podría reproducirse en el vasto ámbito agrario y terminar con la vida de miles de personas, animales y además producción de granos y carne.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Según un sondeo realizado por este diario, históricamente existieron en el país casos de carbunclo y en la actualidad, aunque aislados, también se repitieron.
«El temor a que enfermedades como el ántrax y la fiebre amarilla se expandieran en la población llevó al cierre de los saladeros en 1815», recordó la historiadora Susana Rato, en diálogo con Ambito Financiero, y aseguró que «cuando el intendente Torcuato de Alvear planeó la avenida General Paz, en 1890, lo hizo, entre otros, con la intención de trasladar lo que era contaminante fuera del radio de la ciudad».
• Reconocen casos
Desde el sanatorio Mater Dei, médicos clínicos reconocieron la existencia de casos en la actualidad: «Hubo casos de enfermos de ántrax hace pocos años, especialmente en el ámbito del campo, pero no trascendieron porque eran demasiado aislados». Por su parte, el médico Rafael Ortega indicó que «muchas veces el ántrax se contagia por medio de los frigoríficos, los molinos y el manejo de los animales». El ingeniero agrónomo Floro D'Agostino comentó que «hace 15 años, en una de las estancias que visité, había un brote de ántrax en el ganado que se trató efectivamente con penicilina» y agregó que «sin embargo, uno de los peones, que estaba en permanente contacto con los animales, contrajo la enfermedad».
Dejá tu comentario