Comenzó a dar algunas muestras de racionalidad León Arslanian. Luego de las purgas masivas -echó ya a más de 600 efectivos en tres meses-, ayer decidió reconocer con ascensos a 1.700 policías y « limpiar» los legajos de otros 7.700 que tenían sumarios administrativos por faltas menores, en algunos casos hasta ridículas, como perder un sello de goma. Aunque aislada, es una decisión saludable del ministro de Seguridad bonaerense, que hasta ahora sólo se manifestaba preocupado por echar a uniformados, en una carrera de purgas en la que parecía competir con su par nacional, Gustavo Béliz. Es un indicio positivo desde la política hacia la Policía, siempre golpeada por los funcionarios y hasta por Néstor Kirchner, que desde China, luego que el piquetero oficial Luis D'Elía tomara la comisaría de La Boca, dijo que no «reprimiría» con «la Policía de gatillo fácil». Ayer, además, Arslanian señaló que la decisión del gobierno de Felipe Solá es impedir «sin violencia» la toma de edificios públicos, usando uniformados con escudos, como se hizo la semana pasada en una fiscalía de La Matanza, decisión que debería copiar el gobierno nacional.
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