Asalto con horarios fijos
Martín Granovsky, director periodístico de «Página/12», publicó un breve pero conciso artículo cargado de lógica. Obsérvese.
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El caso del restaurante es sintomático. Los robos a lugares de comida abundan cuando hay redefinición policial o se discute el presupuesto. Asaltar un restaurante o un bar tiene impacto asegurado porque deja la sensación de que a cualquiera puede pasarle.
Y si es en la Recoleta está claro que para evitar el robo no basta con caminar por calles iluminadas o esquivar fondas de barrio.
También es interesante la explicación del comisario de la 19ª. Dijo que recién a las 21, diez minutos después del asesinato, comienza la ronda habitual. Como hipótesis, el análisis puede descartar que parte de la Policía Federal haya acordado con los ladrones dejar la Recoleta como zona liberada. Entonces, quedan dos variantes disponibles:
• Cualquiera con ganas de provocar una sensación de caos puede distraer a la Policía con pequeñas acciones o robos a la misma hora.
• La Secretaría de Seguridad, de la que depende la Federal, puede haber sido poco imaginativa y haberse abstenido de una orden que evitase la rutina. Si los patrulleros pasan a la misma hora por el mismo lugar (y siempre que toda la Policía sea inocente) cualquier cosa es posible.




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