Aunque hoy intercede el rey, lo de las pasteras en Madrid será sólo un viaje de turismo
El rey Juan Carlos I intentará salvar la cumbre de Madrid, llamada a conciliar lo inconciliable después de que los dos gobiernos confiaron en que el tiempo lo solucionase. El conflicto por la instalación de las plantas de celulosa en la frontera argentino-uruguaya se confía a una reunión que hasta ahora parece partida turística -incluyó anoche una cena en un palacio y una fiesta con gente de cine-. El único aporte lo hizo la delegación uruguaya, que tomó distancia de la firma Botnia; la acusó de faltar a la verdad cuando su titular dijo que nunca el gobierno de Tabaré Vázquez le pidió que estudiase el traslado de la planta de Fray Bentos. Pero como los enviados de Buenos Aires, tampoco los uruguayos dieron señales de aportar argumentos para acercar las posiciones o una fórmula que sirva, sin herir los intereses de los dos países, para cerrar esta disputa.
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La delegación oficial argentina sonríe ayer al comienzo de las negociaciones de Madrid.
Representan a Néstor Kirchner la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti; el gobernador
electo de Entre Ríos, Sergio Urribarri; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y
el canciller, Jorge Taiana. Por España, los recibieron el ministro Miguel Angel Moratinos y
el facilitador real, Juan Antonio Yáñez Barnuevo.
Taiana y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández tomaron la posición de los dos uruguayos como un cambio radical de actitud, y rápidamente pasaron a la siguiente fase de la conversación. Con un buen tono y sin llegar a acusar a Uruguay, el jefe de Gabinete y el ministro argentino explicaron que llegaban a Madrid con la intención de hablar de la relocalización de Botnia y la necesidad de discutir bajo esta hipótesis. Apareció allí la segunda novedad de la noche. Ninguno de los dos enviados de Tabaré Vázquez se negó a hablar de ese tema, pese a que explicaron las dificultades (casi la imposibilidad) de tomar esa decisión. «No es que esta respuesta cambie en algo la situación lejana de las posiciones, pero hasta ahora Uruguay sólo hablaba de que se suspendan los cortes para conversar de cualquier cosa», explicaba con entusiasmo a este diario un integrante de la delegación argentina en la madrugada madrileña. Aclaró además, que ayer en ningún momento se avanzó en detalles técnicos del problema de la instalación de Botnia en Uruguay. La discusión lisa y llana comenzará formalmente hoy, pero ahora con un mejor clima que el que se esperaba cuando las delegaciones despegaron de Buenos Aires y Montevideo para el encuentro español.
El día se cerró anoche con una cena en el Palacio de Santa Cruz. Se dispusieron tres mesas, la principal con 10 asientos con los enviados especiales y funcionarios locales, y otras con 8 y 7 comensales, donde se entremezclaron españoles, argentinos y uruguayos por igual. El plato elegido para la ocasión fue solomillo a las hierbas, pescado del día y un pastel de manzana de postre. Los vinos fueron mixtos y con una elección diseñada para la ocasión: tintos locales, Malbec argentino y Tannat de origen uruguayo. Duranteel encuentro, donde la idea era hablar de cualquier cosa menos sobre papeleras, Moratinos y Yáñez Barnuevo circularon por el lugar agradeciendo la visita y dando personalmente la bienvenida oficial.
Antes de la reunión de los 6 la situación no había sido tan cordial. En el encuentro de la primera jornada, las dos delegaciones a pleno se vieron por primera vez las caras. Por la Argentina estuvieron Alberto Fernández, Jorge Taiana, la embajadora Susana Ruiz Cerutti (la responsable de llevar adelante para el país el caso de las papeleras en el Tribunal Internacional de La Haya), la secretaria de Medio Ambiente Romina Picolotti y el gobernador electo de Entre Ríos, Sergio Urribarri.
Por Uruguay se presentaron Gonzalo Fernández, Reynaldo Gargano, la directora de Medio Ambiente, Alicia Torres, el asesor de Vivienda, Marcelo Cousillas y el representante de la Comisión Administradora del río Uruguay (CARU), Eugenio Lorenzo. Aquí el clima, según los testigos fue realmente malo, ya que las partes comenzaron a hablar de lo lejos que estaban de un acuerdo, especialmente, para la visión de la Argentina, «por la posición intransigente de Botnia que siempre complica las negociaciones antes de que comiencen», según uno de los delegados. Tan malo fue este primer encuentro, que cuando terminó, el canciller de Tabaré Vázquez dijo que «la cosa no comenzó bien».
Antes que las partes rioplatenses llegaran al Palacio de Santa Cruz, el primero en hablar desde la cancillería española fue Moratinos quien descartó que haya «grandes noticias» en esta instancia. El jefe de la diplomacia española precisó que «es el primer paso, para luego, en el futuro, poder negociar». Las discusiones de fondo comenzarán hoy y se extenderán hasta mañana, pero en otro edificio preparado para la ocasión: el palacete de la Quinta de El Pardo, en la periferia norte de Madrid, ex residencia de Francisco Franco. La primera reunión está programada para las 9.30 y deberían terminar a las 19, con un solo intermedio previsto para almorzar. Para la inauguración del encuentro se espera que se presente el propio rey Juan Carlos de España, el impulsor de las negociaciones de Madrid. La llegada del monarca dependerá en realidad de que el nacimiento de su nieta no lo obligue a tomar otras responsabilidades.
La Argentina y Uruguay esperan que España presente una propuesta que permita destrabar el conflicto que mantienen hace más de dos años por la instalación de pasteras en Fray Bentos, aunque en los últimos días las expectativas fueron decayendo.




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