4 de diciembre 2003 - 00:00

Avatares

. El palco para las barras en el recinto porteño lo colmó ayer el peronismo kirchnerista casi en su totalidad y dio a la sesión preparatoria ese clima usual de la Legislatura porteña, donde desde las bancas terminan dialogando con los visitantes o bien éstos manejando a su gusto los debates con interrupciones, aplausos o abucheos.

. El primer traspié lo sufrió la electa Noemí Oliveto, esposa de Luis Zamora, quien aguardó entre el público la jura y el debate por cargos. La psicóloga pidió la palabra para dar su opinión sobre el pedido del ex ibarrista Ariel Schiffrin de pasar a un cuarto intermedio. «Es nuestra costumbre no estar de acuerdo», se frenó la diputado y provocó risas y aplausos.

. El socialista Norberto La Porta fue elegido para presidir la sesión preparatoria, pero no por ser el de mayor edad como indica la tradición. Se trató casi de una concesión de la oposición que sabía iba a derrotar al oficialismo en el recinto.

. Una vez que el voto otorgó la vicepresidencia a Santiago de Estrada, éste tomó la posta y se dispuso a tomar juramento a La Porta, que había hecho jurar a sus 59 pares. Fue demorado ese acontecimiento por los gritos y cánticos de las barras setentistas contra ambos legisladores, uno de los momentos de mayor desorden.

. El otro tramo caótico de la sesión fue cuando tomó la palabra Oliveto para hablar del «pacto de ibarristas y macristas». La trotskista aburrió a los diputados y despertó el griterío de las barras, que lograron que nadie escuchara lo que decía, especialmente cuando se dirigió a De Estrada: «Le exijo que ponga orden», espetó Oliveto, alterada, y desató un griterío mayor, ya que nadie esperaba que es legisladora insinuara el desalojo del recinto.

. Insistía en continuar con la palabra, y los legisladores electos en sus bancas comenzaron a inquietarse en medio del barullo: «Volvé Latendorf, que te perdonamos», musitaron, en alusión al inefable izquierdista que supo -con mayor nivel de discurso que Olivetodistraer a los bloques con sus enojos y refunfuños. «¡ Latendorf, Latendorf!», gritaron sin que entendiera Oliveto.

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Los diputados juraron por grupos de acuerdo con la fórmula que eligieron para la ocasión, pero sorprendió el único radical, Roberto Gallego Vázquez, quien juró solo. Es que eligió la fórmula 5 que hace jurar por la Constitución, como lo hicieron muchos, pero que obvia el recitado: «Si así no lo hiciere, Dios y la Patria se lo demanden». Después de todo, nunca se tramitan esos reclamos.

. La marcha peronista completa la cantaron las barras y entonaron algunos legisladores cuando le tocó el turno de la jura de Miguel «Pancho» Talento, el frustrado vicepresidente del oficialismo. Animó el recinto con eso después de que otro peronista, Claudio Ferreño, lo presentara como candidato en un extenso y monótono discurso, finalmente lacónico ante la falta de atención del recinto.

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El grupo zamorista debutó fracturado, con cinco de los ocho electos, ya que dos -conocidos como los hermanos Devoto-harán bloque aparte con la izquierdista Baltroc, y otro se irá con la bancada que generó el biógrafo Miguel Bonasso.

. Esos cinco zamoristas juraron juntos con un recitado, evidentemente ensayado, que dirigió el actor Héctor Bidonde, flamante diputado electo.

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