21 de enero 2005 - 00:00

Avatares de París

• Los Kirchner nunca fueron viajeros. Y con lluvia y frío París seduce menos. Por eso ayer pensaban en adelantar un día el regreso a la Argentina. Tal vez vuelvan hoy, después de la recepción que ofrecerá Juan Archibaldo Lanús en la embajada a la comitiva y a la colectividad argentina de la ciudad. « Archie» Lanús, el embajador, se comporta siempre como un buen anfitrión y ayer agasajó al Presidente, los ministros, legisladores y a Felipe Solá con una comida privada.

Fue uno de los recreos que se tomaron Kirchner y sus acompañantes. En rigor, todo el grupo está integrado por tres vertientes. Una es la del Presidente, Julio De Vido (siempre negociando con empresarios), Carlos Zannini (animador de las tertulias) y Alberto Fernández (retornó ayer a su antiguo rol de vocero). A éstos se acoplaron Felipe Solá (quien cambió varios pares de mocasines --otra señal de sintonía con Kirchner-para afrontar las mojaduras),-Miguel Pichetto y José María Díaz Bancalari ( ostensiblemente amable con el gobernador). El santacruceño Sergio Acevedo también se integró a este grupo, enfundado en una campera de gamuza de reminiscencias delarruistas.

• Otro bloque es, en realidad, un dúo. El de Rafael Bielsa y Roberto Lavagna. Ambos se propusieron mantener bajo perfil ante los medios y evitaron mostrarse con el resto de la comitiva. Bielsa, en rigor, ofició como presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, a tal punto que ante Chirac habló de las próximas elecciones en Irak y de las que ya se realizaron en Palestina, mientras Kirchner escuchaba sus explicaciones. Finalmente, Cristina Kirchner hizo, como de costumbre, su vida. Ayer acompañó a su esposo en parte de la visita y después se lanzó sola por las calles de París hasta detenerse con un grupo de colaboradores a tomar el té en el Café de la Paix.


Si las polémicas con las empresas fueron el rasgo desagradable de la visita para el gobierno de Francia, Chirac fue muy entusiasta al agradecer a Kirchner su política de derechos humanos. Sobre todo cuando el Presidente le aseguró, con lujo de detalles, que Alfredo Astiz está a punto de ser juzgado por los crímenes que se le imputan contra las monjas francesas. Kirchner le comentó a su anfitrión que si hasta ahora no se había llevado al ex marino a los tribunales fue por un problema delicado que se había verificado en su salud.

Dejá tu comentario

Te puede interesar