Jorge Bergoglio viajará mañana hacia el Vaticano en una misión que tiene como máxima prioridad recomponer las relaciones entre el Episcopado y la curia romana. Son varios los frentes de tormenta que deberá afrontar el purpurado argentino: además de superar el frío vínculo que mantenía con el ex secretario de Estado vaticano, Angelo Sodano, el jefe de la Iglesia Católica local deberá tranquilizar al círculo del papa Benedicto XVI tras la incursión del obispo Joaquín Piña en las elecciones de Misiones y las críticas que el ex director de prensa del arzobispado porteño, Guillermo Marcó, dirigió al Sumo Pontífice tras sus declaraciones presuntamente ofensivas al islam.
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La delegación que viaja al Vaticano estará encabezada por Bergoglio como titular del Episcopado, por los vicepresidentes primero y segundo, los obispos Luis Villalba (Tucumán) y Agustín Radrizzani (Lomas de Zamora), y por el secretario general, monseñor Sergio Fenoy (San Miguel).
Los obispos argentinos tomarán contacto con parte del nuevo grupo de colaboradores del Pontífice. Nunca la cúpula episcopal había realizado un viaje de estas características con Sodano en la Secretaría de Estado del Vaticano. Entre las reuniones que tendrán lugar se esperan encuentros con el nuevo secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y con el responsable de la Congregación para los Obispos, el recientemente designado Claudio Hummes.
Intercambio
No se descarta un encuentro entre el cardenal Bergoglio y el Papa, como tampoco que se aproveche para intercambiar criterios respecto de la inédita situación planteada con el obispado castrense, en particular con su titular, monseñor Antonio Baseotto, cuyo desplazamiento fue solicitado por el gobierno a la Santa Sede.
Con Sodano encargado de los asuntos exteriores del Vaticano, se conocieron designaciones de obispos conservadores que no figuraban al tope de las preferencias del Episcopado.
En febrero del año pasado, por acción de esos sectores conservadores del Vaticano, Bergoglio no había logrado ser recibido en audiencia por el papa Benedicto XVI.
El personaje local que más irrita al cardenal Bergoglio es el nuncio apostólico en la Argentina, Adriano Bernardini. El embajador del papa Benedicto XVI en el país mantuvo al Episcopado al margen del trámite de jubilación de Piña como obispo de Puerto Iguazú.
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