3 de junio 2002 - 00:00

Bergoglio criticó a prensa "murmurante y quejosa"

El obispo católico Jorge Mario Bergoglio insistió con sus condenas a la dirigencia política y empresaria de la Argentina.

El cardenal primado de la Argentina se quejó en una homilía de las «internas políticas fratricidas que desgajan nuestra Patria» y denunció « la bajeza moral que parece achatarlo todo» en el país. También se enojó con la prensa al criticar el « tono murmurador y quejoso de los medios». Las duras expresiones de Bergoglio se pronunciaron durante la celebración del Corpus Christi el sábado en la Catedral metropolitana. El mal tiempo impidió la realización de ese oficio religioso en la Plaza de Mayo como es tradicional.

Ante un centenar de fieles católicos, el arzobispo de Buenos Aires retomó el duro mensaje que viene utilizando y que tuvo su punto más crítico el 25 de Mayo pasado durante el tedéum por el aniversario de la Revolución de Mayo, en el que advirtió acerca del peligro de la «disolución nacional» ante la presencia de Eduardo Duhalde y los ministros del gabinete. En su nueva homilía, algunas de las frases con las que pontificó Bergoglio son las siguientes:

• «Que el vivir en la intimidad sagrada del Dios santo nos libre de las internas políticas fratricidas que desgajan nuestra Patria. Que saciados con el humilde pan de cada día nos curemos de la ambición financiera.»

• «Que el trabajo cotidiano por el pan que da vida eterna nos despierte del ensueño vanidoso de la riqueza y la fama. Que el gusto del pan compartido nos sacuda del tono murmurador y quejoso de los medios. Que la Eucaristía celebrada con amor nos defienda de toda mundanidad espiritual.»

• «En estos tiempos tan difíciles de nuestra Patria en los que la bajeza moral parece achatarlo todo, nos hace bien alzar los ojos a la Eucaristía y acordarnos de cuál es la esperanza a la que hemos sido llamados. Estamos invitados a vivir en comunión con Jesús.»

• «Esta esperanza inquebrantable de sentarnos un día a la mesa del banquete celestial nos libre de querer sentarnos al banquete de los suficientes y orgullosos, ésos que no dejan ni las migas para alimento de los más pobres.»

• «Este ámbito (Plaza de Mayo) puede definirse como una tierra prometida, un espacio simbólico de la Nación, que a veces se convierte en campo de batalla y en lugar desierto.»

Participó de la celebración el jefe del Gobierno porteño,
Aníbal Ibarra, quien debió soportar algunos esperables silbidos cuando ingresó a la Catedral.

Pese a la lluvia, los jóvenes partieron por la mañana en cuatro columnas desde distintos puntos de la Ciudad, se congregaron al mediodía en Plaza Once, luego marcharon hacia la Plaza de los Dos Congresos, donde fueron recibidos por
Bergoglio, quien los acompañó en su camino hasta la Plaza de Mayo.

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