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1 de marzo 2005 - 00:00

Billetera no mata galán: 3 lecciones santiagueñas

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Pablo Lanusse


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Para terminar la obra de arte, la interna peronista consagró a un ultramenemista como José Figueroa, quien emergió de las urnas con acusaciones de fraude y debiendo simular una fe patagónica adquirida una hora antes. Imposible montar sobre ese sainete una saga de renovación política como la que se pretendía llevar adelante en la provincia. Por más plata que se pusiera. Sin embargo, la frase « billetera no mata galán» vale especialmente por otra evidencia: el gobierno carece de galán. Kirchner deberá revisar su marketing si quiere convertirse en una figura electoralmente atractiva. Su convocatoria al conflicto; su irascibilidad, presente en cada tribuna a la que sube; esa disconformidad permanente con todo lo que lo precedió y aun con lo que actualmente lo rodea pueden servir para una primera instancia « cacerolera» de instalación en el poder, pero al cabo de dos años tal vez termine crispando los ánimos sin sumar más adhesiones. Sobre todo, en provincias tradicionales como Santiago, en las que el conflicto es habitualmente solapado en capas de complicidades silenciosas. La experiencia de esa provincia subraya, precisamente por la cantidad de recursos que se volcaron allí, que el gobierno no cuenta con un jefe carismático. Lentamente, se le acerca a Kirchner la hora de convocar a algún tipo de consenso y de entusiasmar con alguna convocatoria positiva. Sobre todo, porque la opinión pública podrá imputarle, al cabo de dos años de gestión, la responsabilidad sobre algunos males que él denuncia. Todavía no se le conoce el talento para esa operación.

Porque hay que recordarlo siempre, en especial, para los comicios de este año: Kirchner llegó al poder sin internas partidarias, porque esas internas las perdía. Es decir, hasta ahora, no consiguió representar al promedio de los peronistas. Por eso Santiago le duele tanto. Además, el casete porteño de «los malditos '90» en el interior no parece despertar las mismas emociones.




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