El jefe del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, afirmó ayer que si a alguien «no le gustan los reglamentos militares, están los mecanismos legislativos previstos constitucionalmente para modificarlos», pero aclaró que «mientras estén vigentes son para ser cumplidos, igual que las leyes de la Nación». El jefe militar salió así al cruce de las críticas, provenientes de la izquierda, por el homenaje tributado al ex teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri en el panteón militar del cementerio de la Chacarita.
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Dijo ayer Brinzoni que Galtieri «estaba en situación de retiro y los reglamentos militares dicen que a un teniente general retirado lo despide un teniente general en actividad, y si dicen que eso es lo que debo hacer, lo voy a cumplir», explicó, didáctico, el jefe militar.
Lo que olvidó mencionar Brinzoni es que cuando el 2 de abril de 1982 se produjo el desembarco en las islas Malvinas hubo acompañamiento de «la política». Alguno de ellos, como el titular de la UCR, Carlos Contín, o el de la Democracia Progresista, Rafael Martínez Raymonda; el jefe del PI Oscar Alende y el del PJ Humberto Martiarena, incluso viajaron al archipiélago para acompañar simbólicamente la gesta.
Los militares actuales, que hacen de la subordinación a la Constitución, leyes y reglamentos, la razón de su existir, fundan en esas normas sus acciones. Brinzoni afirmó que cumplió con el reglamento cuando le tocó despedir los restos de Galtieri, dijo que «en los últimos tres años, que son los de mi gestión, Galtieri cada vez que recibió una orden de este jefe la cumplió», aseguró.
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