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8 de diciembre 2006 - 00:00

Buena conducta de Chávez con Kirchner: lo quiere de socio para frenar a Lula

• Evitó estridencias de visitas anteriores. • Busca que no critiquen al Presidente por él. • Roy Chaderton, un moderado, será el nuevo embajador de Venezuela en la Argentina. • Ahora SanCor le reclama que invierta más.

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Hugo Chávez y Néstor Kirchner anoche en Olivos, cruzando sonrisas e intercambiando corbatas. El reelecto presidente de Venezuela evitó concentraciones irritantes.
No sólo lácteos y gas trajeron a Hugo Chávez a Buenos Aires a cenar, casi como abstemios, con Néstor Kirchner. El venezolano tiene un propósito secreto más pretencioso: empujar al patagónico a que tome un rol protagónico respecto a la Unión Sudamericana (US) para equilibrar la supremacía de Brasil.

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Anoche, Kirchner recibió cerca de las 21.20 a Chávez en Olivos. Todos los floreos del bolivariano parecían infructuosos para lograr que suspenda su viaje a Santa Cruz y decida, a última hora, embarcarse hacia Cochabamba donde se realizará una cumbre presidencial de la US.

Por lo pronto, en su representación estará el vicepresidente Daniel Scioli mientras que el canciller Jorge Taiana (que anoche cenaba con su par Nicolás Maduro y ministros argentinos y venezolanos) completará la comitiva oficial en esa cumbre de presidentes en la que sólo faltarán Kirchner y el colombiano Alvaro Uribe.

El crédito de u$s 80 millones para SanCor, la decisión de retirar a Roger Capella -llegaría Roy Chaderton- y el compromiso de apurar el Gasoducto del Sur forman parte de la política de seducción de Chávez para arrancarle a Kirchner siquiera la promesa de que bajará su resistencia hacia la Unión Sudamericana.

De óptica militar y visión multilateral (suele hablar del «mundo multipolar», concepto que tomó del argentino Norberto Ceresole), Chávez interpreta que si la Argentina no se compromete con la US, Brasil quedará como el referente todopoderoso, sin nadie que lo compense o lo limite.

Por eso, más que hablar del Mercosur, Chávez ahora prefiere hacer hincapié sobre la US. «Avanzamos hacia la unión sudamericana», dijo ayer apenasllegó a Buenos Aires mientrasque en las casi 24 horas que estuvo en Brasil poco y nada abordó ese asunto.

Dos razones suprimieron Cochabamba de la agenda de Kirchner: por un lado, su rechazo casi patológico a las cumbres; por el otro, la creencia punteril de que la Unión Sudamericana es un «invento» de Eduardo Duhalde, al que se subió Lula, quizá para mortificarlo.

No es la «espada de Bolívar», sino la percepción de que en algún momento el Mercosur quedará chico -de hecho, parece derrumbarse sin fin la Comunidad Andina- lo que concentrará en estas horas a diez mandatarios -de los doce de la América Latina- en Bolivia.

Pero Kirchner mantiene su urticaria por esos encuentros.

Deberá leerse a la distancia si, como dicen en el gobierno, en el continente hay exceso de cumbrismo con al menos 4 cumbres presidenciales por año: dos del Mercosur, una iberoamericana y una de la US.

Chávez inició su gira por el Sur para pasear su reelección con 62% de los votos -un récord que alguna vez ostentó Juan Perón- y, puntualmente a la Argentina, trajo una inédita postura de moderación: diplomático, evitó incursionar en cualquier tema espinoso.

Su «buena voluntad» con el gobierno de Kirchner va, incluso, más allá del salvataje a SanCor y la retirada de Capella, sino también en considerar « sagrada» la causa AMIA que generó la intervención de Luis D'Elía luego, en teoría, de citarse con el embajador venezolano.

«Hay un intento de la derecha de armar una tormenta en un vaso de agua. Son instrucciones que vienen de Washington tratando de alterar las relaciones entre nosotros», dijo Chávez luego de saludar a Taiana, Oscar Parrilli y Claudio Uberti, casi un canciller personal entre Julio De Vido y Adán Chávez.

«Pero nuestras relaciones son francas, transparentes, profundas y cada día más sólidas», se arrimó a Kirchner. Se corrió, además, de otro conflicto: dijo que en su visita a Tabaré Vázquez no tratará de actuar como «mediador» con Uruguay en la crisis de las papeleras.

A Montevideo irá también a promocionar la Unión Sudamericana. Anoche, Chávez llegó para dar un impulso al megaproyecto de 23 mil millones de dólares llamado Gasoducto del Sur que discutió -además de un acuerdo de exploración petroleraen Brasil con Lula Da Silva.

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