Aníbal Fernández intentó con bravuconadas atropellar a Ricardo López Murphy la noche del domingo cuando, pautados por Mariano Grondona, se sometieron a un debate en «Hora clave» con el exclusivo motivo de limpiar sus honras políticas. Dos domingos atrás, como al pasar Murphy había citado que el ministro del Interior había estado prófugo de la Justicia, lo que motivó una inmediata intervención telefónica del quilmeño. Anteanoche, la historia tuvo el capítulo dos: Murphy, a quien Fernández había acusado de poco serio, apareció con diarios de la época que indicaban que el funcionario había estado «difícil de ubicar» para la Justicia. Fernández como respuesta buscó probar que no había sido así aunque enfocó la discusión sobre el fin de la causa donde terminó sobreseído. En el medio, apuró al economista con algunos toreos: dijo que está en pose de «banana que se las sabe todas» o le espetó falta de cojones a lo que Murphy, sediento -no paró de tomar aguarespondió imputando a su rival la intención de querer armar una batalla personal. El final abierto: cada cual habló de lo suyo. Aunque para el gran público es más duro que Fernández haya tenido problemas judiciales -luego aclarados-que el hecho de que López Murphy haya usado una palabra incorrecta.
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