Igual, para no «perder» ante sus funcionarios -quizá lo interprete como una cuestión de autoridad-, a su turno, el presidente Es el capítulo dos de la anécdota que se contó, a medias, sobre la visita del presidente a La Matanza la semana pasada, cuando el santacruceño se mezcló entre la gente y terminó jugando al balero entre la multitud, acto donde prometió vencer por «nocaut» a George W. Bush.
Dejá tu comentario