La Argentina tiene un sistema electoral carísimo, de muy dudosa eficacia, y corre el riesgo de anotarse con un récord casi surrealista: es un juego en el que el reglamento se va redactando a medida que avanza el partido.
El viernes, y para beneficiar a sus aliados en La Rioja, el gobierno dictó un decreto que autoriza a partidos con personería en trámite a anotar candidatos fuera de un cronograma que aprobó hace apenas un mes.
El justificativo es que las nuevas formaciones deben tener los mismos derechos que los viejos partidos y que hay 546 pedidos de legalización de agrupaciones esperando aprobación.
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La norma dice que esa habilitación para inscribir candidatos fuera de término rige para los partidos que han iniciado el trámite de reconocimiento y que no lo hayan obtenido a la fecha de constitución de la junta electoral (es decir, el 7 de junio próximo). La exigencia de un número mínimo de afiliados también se les disculpará por esta vez; el decreto dice que eso lo pueden presentar recién para las próximas elecciones.
Podría argumentarse frente a ese considerando que si un partido no tiene los papeles en orden no debería competir.
El partido del gobernador Maza se anotó en la Justicia federal de esa provincia para competir por fuera del PJ con candidatos propios y contra la nominación de
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