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En el planteo inicial ante la Justicia, el ministro había reclamado también el encarcelamiento de Carrió, pretensión que después retiró, aunque continuó con la querella por « calumnias e injurias».
La audiencia prevista para las 12 de ayer era la única oportunidad que tenía Carrió para retractarse ante De Vido y la de éste para admitir alguna satisfacción de la ex diputada, y lograr así el archivo de la causa.
Carrió no concurrió a la sede tribunalicia y en declaraciones radiales aseguró que «no tiene nada de qué retractarse» y sostuvo que va a probar «de qué manera crecieron las declaraciones juradas de algunos funcionarios» y la manera «en que pudo colaborar De Vido para eso».
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