26 de marzo 2008 - 00:00

Carrió, dura contra Cristina en reducto de ultrakirchneristas

Elisa Carrióayer, junto alperiodistaEstebanPeicovich,en el CentroCulturalCaras yCaretas queanima elkirchneristaVíctor SantaMaría.
Elisa Carrió ayer, junto al periodista Esteban Peicovich, en el Centro Cultural Caras y Caretas que anima el kirchnerista Víctor Santa María.
«Violento», calificó Elisa Carrió el discurso de ayer de Cristina Fernández de Kirchner, pero lo hizo, curiosamente, en un reducto peronista, si los hay, como es el Centro Cultural Caras y Caretas que regentea y preside el sindicalista Víctor Santa María, en San Telmo. Pegado a la escuela del gremio de porteros que conduce ese ultrakirchnerista, el salón fue escenario de la presentación del libro «El ocaso de Perón», del periodista Esteban Peicovich, una nueva recopilación de sus diálogos con el general y algunos agregados de actualidad.

Lo presentó Felipe Pigna, divulgador de historia ligado al kirchnerismo buscado por Cristina para regalar sus libros, pero el centro cultural que anima el peronismo oficialista lo dirige María Seoane, quien envió excusas para no estar presente en la velada. Pigna permaneció mudo cuando Carrió tuvo el pie del propio escritor para explayarse, en la noche de cacerolazos, ante unas cincuenta personas. Entonces, con el permiso del autor, Carrió llamó a «estar en vigilia» porque consideró que no se podía prever la respuesta al discurso de la Presidente contra el campo.

  • Discurso peligroso

  • «Cristina dio un discurso altísimamente peligroso, de una violencia inusual y hoy fue Cristina.» Explicó entonces que «yo la conozco y cuando la escuché, hoy dije: es Cristina». Se le preguntó entonces sobre esa identidad y Carrió aseguró que «ella hasta ahora tuvo un discurso muy cuidado, pero ahora provocó un división profunda, estemos en vigilia esta noche porque la reacción que provocó fue muy profunda».

    Después siguió la ex candidata con algunos párrafos de sus alocuciones de los últimos días: «Nosotros tenemos que acompañar, la Argentina ya no puede tener la división campo-ciudad», y así retomó con la temática del encuentro, el peronismo al que Carrió quiere conquistar pero parece no acertar por el momento.

    «No existe más la antinomia peronismo-antiperonismo, hoy no hay nada grave, hay un proceso histórico y tenemos que poder entender; ¿por qué tomar el peronismo entero y no analizarlo?».

  • Vuelta al pasado

    Más crítica, luego, con el discurso de Cristina, Carrió dijo que «desde hace dos meses el discurso vuelve al fondo del pasado y ese pasado ya no está. No hay recepción colectiva de eso porque no existe. Pero la Argentina aprende con dolor».

    «Es una noche no fácil, pero es un proceso histórico fascinante y divertido», despistó Carrió a la audiencia que la aplaudió mientras se retiraba.

    Antes, específicamente sobre el relato de Peicovich, que reúne sus ediciones anteriores -«Hola, Perón» y «El último Perón»-, Carrió expuso una crítica más refinada al fenómeno del peronismo. Indicó, por ejemplo, que nunca se ha resuelto la duda de por qué Perón no podía echar a López Rega y sí «pudo desprenderse de la juventud en la Plaza». Señaló que el propio general le explicó a su interlocutor que dividía a los sectores -mujeres, políticos, gremialistaspara tener alguno de aliado en caso de confrontar con otro. Y remarcó el pacto de Perón «para dividir a los sindicalistas entre duros y blandos, que ellos mismos aceptaban de esa manera».

    También aprovechó Carrió para explicar que se desprendía de las conversaciones con Perón que el ex presidente « despreciaba a los políticos, hacía política pero no venía de la política».

    Todas conclusiones de la más ferviente opositora al gobierno,que por esas cuestiones de editoriales y literatura se explayó en una tarima que quizá inesperadamente le brindó el micrófono. Es más, ella misma al entrar al lugar se había prometido no referirse al gobierno, sabiendo dónde ingresaba, aunque aprovechó que le dieran la palabra y se retiró no bien terminó sus declaraciones. Quedaban el escritor y Pigna, que entonces iban a intercambiar sobre Perón y su ocaso, retomando el tema de la cita.
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