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9 de agosto 2002 - 00:00

Cartas jugadas

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Con esto quiso decir que se mantendrá que los afiliados de un partido voten y puedan decidir el candidato de otro salvo una ley correctiva del Congreso imponiéndose por dos tercios al veto de Duhalde a que ese «voto travesti» sea imposible como quisieron y sancionaron los legisladores. Pero, a su vez, Duhalde sabe que entre sus 60 diputados y los del radicalismo populista bonaerense (Leopoldo Moreau, Federico Storani o sea el llamado «club bonaerense», formado entre las alas populistas de ambos partidos) jamás podrán obtener sus rivales esos 2/3 para cambiar las cosas como las planteó el gobierno para decidir la interna en favor de su candidato, José Manuel de la Sota. Es tan insostenible el empecinamiento del gobierno que ayer hasta el beneficiado, De la Sota, habló de cambiar los decretos para darles transparencia.

A su vez el candidato justicialista Juan Carlos Romero, esbozó algo que este diario había anunciado el lunes: las figuras del PJ irían por afuera del partido. Lo harían Adolfo Rodríguez Saá, Néstor Kirchner, el mismo Romero y Carlos Menem. Al ir por afuera con lista única no están obligados -por los mismos decretos del duhaldismo- a hacer internas que se las desvirtúen afiliados de otras agrupaciones.

Tampoco las harían, por lista única, el ARI de Elisa Carrió, el marxismo de Luis Zamora y partidos que pudieran formarse unipersonales en gestores, como el de Ricardo López Murphy y Patricia Bullrich.

El cordobés De la Sota así no tendría el riesgo actual para ganar la candidatura del PJ, algo que ahora suena imposible y podría significarle un tercer puesto detrás de Rodríguez Saá y Menem.

Si se diera este caso el duhaldismo armaría mejor el espectáculo y haría presentar también como candidato al actual ministro bonaerense, José Octavio Bordón, para que «De la Sota le gane a alguien».

La línea radical populista socia del gobierno, hoy centrada en Leopoldo Moreau, también se presentaría en una interna radical contra Rodolfo Terragno o Angel Rozas para otorgarle aire de internas aparentemente «reales y democráticas,» porque en la UCR ganar o perder en esa puja no importa considerando que no ven chance al radicalismo para el próximo período presidencial. Lo que importa es preservar con el justicialista De la Sota la entente bonaerense que armaron con el duhaldismo.

Este «club bonaerense», entonces, está totalmente jugado como surge de las palabras de Duhalde. No sólo existe la intención política de mantener el poder de la Presidencia de la Nación, aunque lo detente De la Sota, y el dominio para Duhalde y Moreau del distrito bonaerense sino que hay otro factor que los inquieta al extremo de tensar tanto las cosas con una jugada en internas que, a simple vista, ya no puede ocultar que será tramposa y planificada desde hace meses. Son las cuestiones judiciales que avanzan en por lo menos 3 frentes y que son mucho más serias y capaces de ser probadas que el tema «armas» que se le inventó desde «Clarín» a Menem y se logró meterlo preso 5 meses. En este caso se trataba de una presunta coima por 400.000 dólares y una omisión de retención de aduana que, en definitiva quedó para el Estado vía Fabricaciones Militares.

En el «affaire» bonaerense de los últimos años sólo en créditos irregulares del Banco Provincia hubo 1.100 millones de dólares más 5.600 millones, también de dólares, dilapidados en alto porcentual desde el «Fondo de Reconstrucción histórica bonaerense». 4 informes legislativos salieron ayer desde la Legislatura bonaerense. Salvo el informe de los radicales que es liviano, obvio, los otros tres son durísimos, además de confirmarse que se le dieron 105 millones de dólares a un insolvente como Vittorio Gualtieri, ganador de casi todas las licitaciones bonaerenses durante la era Duhalde y hoy procesado en Dolores (los 4 informes en nota vinculada).

El duhaldismo, más intendentes bonaerenses, radicales populistas y el último gobernador Carlos Ruckauf no tienen otra alternativa, entonces, que sí o sí lograr un candidato justicialista favorable y comprometido en la interna.

En función de país es un grave daño porque se necesita un futuro -en realidad ahora también- presidente de la Nación insospechable en cuanto a su ascenso al cargo y con fuerte respaldo en urnas transparentes para afrontar una salida seria a la grave crisis socioeconómica. Si van todos por afuera y De la Sota por adentro, la real elección sería el 30 de marzo, aunque de resultado incierto entre tanta dispersión de sufragios.

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