Estaba claro desde el principio que la idea de la familia Maradona de cerrar el velatorio en la Casa Rosada a las 16, frente los cientos de metros de cola que llegaban hasta Constitución de fanáticos que intentaban entrar a la capilla ardiente a dar un último saludo, no iba a terminar bien. El Gobierno intentó negociar una extensión de ese horario para descomprimir un poco más (era sabido que todos no iban a poder entrar) la cantidad de gente que esperaba bajo el sol en una fila que recorría Avenida de Mayo y doblaba por 9 de Julio. Cuando se consiguió acordar esa prórroga hasta las 19, ya era tarde para frenar los conflictos. La Policía había cortado la fila para marcar hasta dónde iban a entrar los hinchas de Diego Maradona. Y allí comenzó el caos.
Hubo cruces con la Policía, balas de goma y después un desmadre de las filas que terminó precipitando a todos contra las rejas de la Casa Rosada. Las puertas cedieron y muchos entraron a la fuerza a la sede del Gobierno, tomando incluso el Patio de las Palmeras, un riesgo intolerable para el Presidente y todos los que estaban en la casa. También para Cristina de Kirchner, que en ese momento estaba en el despacho de Wado de Pedro después de haber hecho su despedida a Maradona.
Antes de las 16, el velatorio se detuvo y nunca volvió a recibir gente. Poco después se organizó una salida controlada hacia el cementerio en Bella Vista. Se hizo con una simulación para calmar a los miles que rodeaban la Casa Rosada: mientras la multitud seguía a un coche con coronas de flores, el féretro seguía otro camino hacia la autopista 25 de Mayo.
Un comunicado de Presidencia reconoció después lo evidente: “La Casa Rosada abrió sus puertas a las 6 de la mañana y se inició una despedida muy emotiva y organizada. La familia había escogido realizar el velatorio en la Casa Rosada, decisión que el Gobierno acompañó. Posteriormente, la familia decidió culminar el mismo a las 16.
El objetivo del Gobierno nacional siempre fue que pudiéramos despedir a Diego de forma pacífica, sabiendo que todo el país y gran parte del mundo está conmocionado por su fallecimiento.
Cuando el horario de finalización se acercaba, varias personas que estaban en la fila comenzaron a saltar las rejas para ingresar de manera irregular. Ante esa situación, se suspendió por unos minutos el ingreso. Cuando se volvió a habilitar algunas personas ingresaron rápidamente, sin cumplir las indicaciones del personal a cargo.
Por ello, la Casa Militar habilitó un conducto de salida por el Patio de las Palmeras y la Explanada, donde permanecieron con cánticos durante unos minutos.
Una vez que se controló de manera pacífica la situación, la familia transmitió su deseo y voluntad de dar por concluida la ceremonia”.
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