Caso Brukman: desconcierto en gobierno
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Los piqueteros ayer insistieron con una manifestación en la Plaza de Mayo. Algunos grupos se detuvieron antes en la textil Brukman que piden expropiar.
Esa guardia policial, entiende el gobierno, mantiene al barrio en alerta permanente, ya que además periódicamente -como por ejemplo ayer-se hacen allí piquetes del que participan el MST de Ripoll, el Polo Obrero y otros grupos. Pero además, sostienen los funcionarios, «sale más caro pagarle a los policías que reabrir la fábrica». Por eso en la comisión pro Brukman, que el martes debutó con su primera reunión, participan el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, su secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde y debutando con funciones en el gobierno, el periodista Miguel Bonasso. El cronista fue invitado por el propio Kirchner, quien quizá recuerde cuando los vientos setentistas intervinieron con dineros del Estado para sostener el emprendimiento lanero La Bernalesa, una industria en el partido bonaerense de Quilmes, en la que trabajan miles de obreros. Fue en aquella década una reivindicación, que recordarán el Presidente y su asistente y biógrafo Bonasso.
Las legisladoras sostienen que los obreros ya dieron todos los pasos que les pedían: renuncian a la demanda de estatización, armaron una cooperativa y dicen, estar en las mismas condiciones que el resto de las PyMEs que fueron expropiadas con el aval de Aníbal Ibarra.
Sin embargo, en este caso, el gobierno porteño se niega a dar curso a una ley que disponga que la propiedad de la textil pasa a manos de los empleados, con un juicio a favor de los titulares.
Ibarra considera que en particular esa empresa «no está quebrada está concursada». Ese concurso, además, tiene una prórroga y según sostiene el gobierno de la ciudad de Buenos Aires «la jueza comercial no está queriendo dar la continuidad a los empleados». Otros datos, fueron aportados incluso por Hecker en la reunión del martes: no están seguros que los 115 empleados que estaban en el plantel de la textil en diciembre de 2001, cuando comenzó el concurso, siga completo. La cuenta de quienes están en la carpa de protesta asegura que actualmente el reclamo es de 60 obreros.
Lo que también duda el gobierno de Ibarra es si mantendrá su postura en caso que la comisión Béliz-Bonasso aconseje la expropiación. Es decir, que Ibarra no le negaría esa posibilidad al Presidente, menos en plena campaña electoral porteña en la que el jefe de gobierno aspira a ser reelecto.



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