Castells copó un hospital y donó artículos de limpieza
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La entrada del Hospital Posadas ayer durante el copamiento que protagonizó Raúl Castells, esta vez en solidaridad con empleados: les llevó una donación de productos fabricados u obtenidos por los piqueteros.
«Si no aparece una solución en esta lucha concreta, hemos planteado que De Gennaro y Moyano vengan al hospital, que apoyen el fondo de huelga, la movilización y si es necesario, que se decrete una huelga general», desafió Castells. No fue el único reto que lanzó en la víspera: en el Posadas, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se jacta de contar con una fuerte presencia. Ayer, el piquetero se encargó de demostrar que él también está en condiciones de plantarse en territorios supuestamente ajenos a su movimiento.
El líder piquetero aclaró: «Los manifestantes vamos a acampar en todo el interior del hospital hasta que les paguen los sueldos a los empleados de limpieza», aunque estarían garantizados los servicios de atención a pacientes. El personal se encuentra de paro desde el 13 de este mes.
Castells denunció que «hay una complicidad dentro del hospital que hizo que se quedaran con 1.800.000 pesos que eran el sueldo de los trabajadores» y se manifestó atento a las negociaciones que se «realizan en el Ministerio de Trabajo» para lograr una solución al conflicto, antes de llamar a la ocupación del nosocomio.
Este giro en la protesta del MIJD de Castells se suma a las tomas de edificios públicos y privados, como la del pasado viernes cuando Castells encabezó el copamiento de un casino en la provincia del Chaco y logró que los empresarios le donaran $ 11 mil para financiar a su corriente.
Ayer, mientras Castells tomaba el Posadas, circuló el rumor en el Litoral de que el piquetero podía volver a ocupar con sus seguidores otra casa de juego, en una repetición de la escena que protagonizó la semana pasada en Resistencia. Evidentemente, sus apariciones sorpresivas alimentan la figura de una suerte de personaje de leyenda que aparece y desaparece de manera intempestiva.
No obstante, la realidad demuestra lo contrario: en la mayoría de los casos, Castells prefiere avisar sobre sus incursiones con puntualidad digna de agente de viajes como una forma de asegurarse repercusión mediática, tal cual tiene planeado hacer mañana en Tartagal, adonde prometió llegar a las 12.30 en un micro de larga distancia para reclamar por la liberación de luchadores sociales que permanecen presos, a disposición de la Justicia.




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