La irrupción de un grupo opositor provocó forcejeos, incidentes y la suspensión momentánea ayer de una asamblea del gremio de Comercio, y reeditó una disputa histórica que mantienen el secretario general de la organización, Armando Cavalieri, y el camionero Hugo Moyano, principal promotor de su rival interno. La refriega en el predio recreativo Parque Norte fue protagonizada por los adherentes de Ramón Muerza, quien a su vez denunció que el oficialismo del sindicato intentó evitar su participación en el acto donde finalmente se aprobaron la memoria y el balance de la filial porteña.
Muerza, apadrinado por Moyano y también por el empresario supermercadista Alfredo Coto, le disputó a Cavalieri la elección interna de la seccional ciudad de Buenos Aires del gremio mercantil en 2018, de la que salió derrotado por pocos votos, y planea volver a presentarse el año próximo. Se trata de la elección gremial que concita quizás la mayor atención por producirse en la organización que a nivel nacional tiene mayor número de trabajadores representados, más de un millón.
Los incidentes ayer se produjeron después de las 14 cuando el grupo liderado por Muerza finalmente logró acceder a Parque Norte con el objetivo de acreditarse en la asamblea y votar en contra del plan de memoria y balance del sector de Cavalieri. En esa instancia hubo choques contra los afiliados oficialistas y algunos seguidores del líder opositor terminaron por treparse al escenario donde se encontraba la Comisión Directiva. La asamblea fue suspendida en esa instancia y los opositores se retiraron del predio. A continuación el oficialismo retomó las deliberaciones y aprobó lo actuado por los dirigentes.
“Cavalieri convocó a una asamblea un 22 de diciembre a las 14 para que los trabajadores no puedan ir. Es el día de más ventas en los comercios pero igual muchos de los nuestros pidieron franco para estar. Desde que llegamos a la zona de Parque Norte nos retuvieron primero la policía de la Comisaría 51 y después la guardia de Infantería en el puente que baja al predio. Encima una vez adentro tuvimos que pasar controles con patovicas y adentro había barras de River”, le contó a este diario Muerza para justificar el inicio de las hostilidades producto del hastío de su sector.
El oficialismo, por su parte, emitió un comunicado para anunciar que “más de 4 mil trabajadores aprobaron por unanimidad” la memoria y el balance general de los ejercicios 2019, 2020 y 2021, “pese a la indiscriminada violencia y agresión física que debieron padecer mujeres, jubilados y dirigentes genuinos” de la organización “por parte de un minúsculo grupo de la lista opositora” que lidera Muerza. Cavalieri “repudió la construcción de la política en base al odio, las patotas, la intimidación y el apriete contra lo más preciado que tiene nuestro gremio: los y las trabajadores y trabajadoras y la democracia sindical”, puntualizó el texto.
La disputa se remonta a varios años y tiene como trasfondo la inquina entre Cavalieri y Moyano, protagonistas de los mayores choques entre organizaciones sindicales por la representación de los mismos colectivos de trabajadores. El punto más alto de este enfrentamiento fueron los primeros años de la década del 2000 con Néstor Kirchner en la Presidencia y el jefe de los Camioneros resuelto a quedarse con la representación sindical de todos los trabajadores de depósitos y rubros de logística que estuvieran hasta entonces afiliados a Comercio. Se calcula que en aquellas pulseadas, con el guiño del entonces ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el patrocinio legal de Héctor Recalde, el exjefe de la CGT se quedó con unos 20 mil afiliados hasta entonces mercantiles.
Aunque con los años hubo instancias de conciliación entre Moyano y los “gordos” de los grandes gremios de servicios (entre ellos, Cavalieri y Carlos West Ocampo, de Sanidad) y de hecho ambos confluyeron en la nueva encarnación de la CGT, el camionero nunca dejó de patrocinar expresiones internas que amenazaran el poderío de sus rivales. Muerza es uno de ellos y aspira a disputarle a Cavalieri el control de una filial porteña con 65 mil trabajadores representados, la de mayor volumen de la Federación de Empleados de Comercio (Faecys).
El delegado también cuenta a su favor con el respaldo permanente del dueño de Coto, la empresa bajo la cual construyó su liderazgo. Incluso en abril del año pasado, ambos encabezaron una suerte de piquete frente a uno de los locales de la cadena de supermercados en protesta por una clausura en Ramos Mejía por incumplimiento de las primeras restricciones derivadas de la pandemia.
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