Carlos Tomada resolvería hoy en favor de Hugo Moyano el conflicto entre el gremio de camioneros y Carrefour. Moyano confirma así su condición de sindicalista favorito de Kirchner, aun cuando sus pretensiones signifiquen transformar en camionero a todo lo que tenga que ver con ruedas (desde los centros de almacenamiento hasta los carritos de los supermercados). Así, el gobierno le haría un nuevo desaire a Jacques Chirac, quien se había interesado por el caso. La CGT de Daer teme que la expansión de Moyano sea sólo el comienzo de otras conquistas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿En qué consiste el conflicto? Moyano pretende que todo los empleados de «logística» de Carrefour (es decir, distribución y almacenaje de mercaderías) sean considerados camioneros. Es decir, tributen en su gremio, también en su obra social y regulen sus relaciones laborales según el convenio de su sindicato.
Néstor Kirchner le dio la razón a Moyano, una vez más, y Tomada proveyó los argumentos técnicos para cumplir con la indicación de su jefe: entre ellos, que la Federación Internacional del Transporte considera desde siempre la actividad logística como una típica actividad del transporte. Además, el ministro dirá que la resolución se aplica en este único caso, es decir, que no tiene que ver con la violación del principio tradicional por el cual los trabajadores deben ser adjudicados al sindicato que está relacionado con la principal actividad de la empresa (en el caso de Carrefour, el comercio). En contra de este criterio, los defensores de Moyano sostienen que Carrefour tiene entre sus objetos societarios no sólo el comercio sino también el transporte, la industria y las finanzas.
Más allá de que se la quiera presentar como una resolución específica y técnica, la que hoy firmará Tomada tiene una dimensión política inocultable. Primero, porque Moyano vuelve a quedar parado como el sindicalista preferido del Presidente. Aun cuando no lo apoyó como candidato sino que hizo campaña por Adolfo Rodríguez Saá. ¿Hay alguna razón secreta para ese favoritismo? ¿Tendrán que ver las negociaciones ocultas -y frustradas- del camionero con miembros del entorno de Kirchner para mantener el control que ejercía sobre la Secretaría de Transportes durante el gobierno de Eduardo Duhalde?
Dejá tu comentario