“El acto”, con sus miles de personas debajo de la lluvia, los costos de un espectáculo más artístico-musical que político, y el centralismo de la vicepresidenta Cristina Fernández, al punto de que la mayoría de los canales lo trasmitieron en directo, además de debilitar como pocas veces los actos tradicionales del 25 de Mayo, Tedeum incluido, terminaron de desdibujar la figura de Alberto Fernández que, silenciosamente, se retiró de la Catedral y de la Plaza, y se dirigió, guitarra en mano, hacia el Tango 04 en el que se trasladaría a Chapadmalal, mientras frente a la Casa de Gobierno crecían el público y las expectativas sobre las definiciones políticas que, finalmente, no hubo, o no fueron lo que los asistentes “cristinistas” esperaban. “Ni ella, ni ninguno del entorno más cercano”, se lamentaban en la trinchera del acto, mientras quedaba claro que el escenario era de la familia Kirchner (hijo, nietos, cuñada, ex nuera, etc.) y los 3-4 precandidatos que “prometen”.

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