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Carlos Chacho Alvarez, en cambio, sí es previsible. A diferencia del Presidente, cuando debió asumir el cargo que dejó vacante Duhalde envió también un mensaje a su antecesor: «No quiero a ningún duhaldista en mi asunción». Discriminador como siempre, Chacho parece haber olvidado otros tiempos. Apenas hace poco más de dos años hacía la amansadora en el San Juan Tennis Club para reunirse con el caudillo de Lomas llevado por Juan Pablo Cafiero -este diario lo informó puntualmente-, y estaba escrito que a esta altura repudiaría a quien en aquellos mediodías le daba de comer. Una lección que, hoy por hoy, tiene casi un solo destinatario: Kirchner. Habrá que esperar dos años. Informate más
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