Despedida a embajador clave y confirmación

Política

La trabajosa designación del empresario Hugo Sigman, CEO del Grupo Insud, como nuevo “Embajador de Buena Voluntad” del Instituto IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, que preside el argentino exagregado agrícola en los Estados Unidos, Manuel Otero, se hizo coincidir con el nombramiento del nuevo representante local del organismo, el brasileño Caio Rocha, lo cual no pasaba de ser un acto protocolar, que bien podía llevarse a cabo en los inigualables salones del Palacio San Martín. Ni el hecho de la fuerte actividad empresarial de Sigman (principal accionista de Biogénesis, forestador, etc.), ni su política de lanzarse a promocionar su página web (como se comentó allí) para presentarse como empresario innovador argentino, ni el inocultable currículum político del exviceministro brasileño de Seguridad Alimentaria llamaban la atención, hasta que comenzaron a llegar invitados de distintos sectores de ambos países, que despertaron la curiosidad de muchos de los asistentes.

La incertidumbre y las especulaciones por el “peso” de algunos de los presentes no duró demasiado, ya que poco después irrumpió en el Salón de los Espejos el nuevo embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli (que consiguió el plácet en tiempo récord) donde recibió un homenaje de despedida por su designación, convirtiendo el acto diplomático en un hecho de alta política, con cantidad de datos, rumores y hasta intrigas.

Y si bien esto no enmascaró los currículums de sus compañeros de tribuna, sin duda a muchos les cambió el orden de prioridades. Visiblemente más delgado y muy bronceado, el exgobernador bonaerense atendió a todos los medios, saludó uno por uno a los asistentes, se sacó todas las fotos (profesionales y selfies) que le solicitaron, y se quedó el tiempo suficiente para compartir buena parte del cóctel posterior al acto formal, con discursos de los tres (Scioli, Sigman y Rocha) que no todos atendieron, tanto era el “intercambio” de datos entre los presentes.

Se dice, por ejemplo, que el empresario Gerardo Werthein fue quien tuvo una participación especial para que el acto finalmente se completara, así como para lograr el acercamiento entre ambos países. Para esto el “contacto” fue su propio primo, Jorge, exUnesco en Estados Unidos, exIICA (actualmente asesor directo de Otero) y residente desde hace muchos años en Brasil casado, incluso, con una brasileña.

A su vez, se escuchó allí que el canciller argentino, Felipe Solá, se reunirá con su par, en los primeros días de febrero, en Brasilia a fin de “cerrar” detalles para la cumbre entre los presidentes Bolsonaro y Fernández, que sirva para limar las rispideces entre ambos. Esto constituiría, sin duda, un logro importante para Solá, que no llegó al cargo con demasiado crédito por parte de la gente, pero que parece convencido sobre un frase famosa del propio Perón : “La política es la exterior, el resto es solo administración…”, y eso es lo que el exministro de Agricultura y exgobernador bonaerense parece haber estado buscando desde hace tiempo. El hecho es que Brasil sigue siendo el principal cliente de la Argentina, y mejorar la relación entre ambos países siempre aparece como una prioridad debido al peso del gigante sudamericano, que es cinco veces la Argentina.

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