Se sabía que el cambio “forzoso” que el economista Claudio Lozano debió encarar, abandonando su sillón de director del Banco Nación, ante la insistencia de la nueva presidenta de la entidad, Silvana Batakis, no iba a terminar allí. Así, ayer la Unión Popular de Lozano informó oficialmente que abandona el Frente de Todos (FdT) en el que venía trabajando. No lo hizo en silencio. Criticó fuertemente a Massa, atribuyó los cambios a “un golpe de mercado”, e informó que encara un “proyecto propio con miras a 2023”. No es lo único que se va deshilachando. También en Cambiemos las aguas están agitadas y las amenazas de ruptura se escuchan por varios lados, especialmente después de la conmoción generada por Elisa Carrio, que aún no se calma, menos aún en la medida que el expresidente Mauricio Macri persiste en su postura de intervenir, directa e indirectamente, lo que es cuestionado también fuertemente en el seno del frente donde muchos consideran que “ya tuvo su oportunidad, y ahora debe dar un paso al costado”, como señaló un exfuerte operador político que ahora está nuevamente, cercano al grupo. Por supuesto que las fotos del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, con el ministro del cristinismo, y ahora candidato radical, Martín Lousteau tampoco contribuyeron a cerrar la grieta. Tanto así que ya comenzó a escucharse la posibilidad de una interna de la UCR antes de las PASO del frente. Sin embargo, las declaraciones de la jueza Arroyo Salgado, respecto al Caso del fiscal Claudio Scapolán, y el apoyo indirecto a Carrió en este tema, “provocaron el llamado a silencio de varios, algunos por prudencia, y otros…” , fue la enigmática frase incompleta que dejó flotando en el ambiente un miembro de Cambiemos.

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