Al igual que las sobremesas trasnochadas, la previa de los actos suele ser un descanso, casi atemporal, donde se relatan anécdotas y se vocean chascarrillos. Ayer, en la Casa Rosada, se escuchó uno divertido que juega con cómo será la convivencia del matrimonio presidencial. «¿Anda por acá el brigadier Niettianto?», cuchicheó un invitado y, ante la cara de no entender de sus interlocutores, recordó que en los 90, cuando Menem se peleó con Zulema Yoma la desalojó de Olivos, tarea que ejecutó el brigadier Andrés Antonietti. «Esta vez va a pasar al revés», remató el insidioso.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario