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Pero ayer Solá seguía esperando novedades desde Olivos, mientras trataba de calmar la ansiedad de la familia, «la Colorada» Teresa y «Toco» González Fernández, conocido en La Plata como «Emir». El teléfono no sonó y llega hoy al lanzamiento de Lanús con los nervios de acero subidos a la garganta. Le han prometido, para mitigar la ansiedad, que el duhaldismo anoche se preparaba para rogarle a Chiche que aceptara ser la número dos de Solá. Sin embargo, la realidad era otra: el duhaldismo -quizás por su vocación monárquica- parece convencido de que si debe apoyar a un candidato, el único aceptable es la esposa del Presidente. Anoche se debatía este intríngulis, la propia Chiche no habría revelado su decisión -se suponía que sería consagrada como segunda- y Duhalde, para poner distancia, desde esta mañana caña en ristre sale a buscar tiburones y enfrentar las olas en la zona de Bahía Blanca.
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