Reclamo de Ciudad por más vacunas suma tensión con Gobierno

Política

Después de la queja de Fernán Quirós, salió ayer Diego Santilli a reforzar pedido. Nicolás Trotta retrucó y solicitó vacunación a docentes.

La aplicación de vacunas contra el coronavirus parece ahora marcar otro punto de tensión entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires, que está sosteniendo que el ritmo de la distribución es lento y a la vez justifica que por la falta de dosis no se acelera la vacunación.

El miércoles el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, consideró injusto el mecanismo de distribución basado en la población general de los distritos “cuando la vacuna se aplica a grupos de riesgo, y los grupos de riesgo no son proporcionales a la población general en todas las jurisdicciones”. Explicó que “la Ciudad tiene una carga de trabajadores de salud muy superior a otras regiones de la Argentina, y tiene una pirámide poblacional más envejecida del promedio” y que “esto termina siendo excesivamente injusto porque la asignación debería ser por población de riesgo, en lugar de población general. Así, llega una cuota inapropiada de dosis”.

Ayer se sumó el vicejefe porteño, Diego Santilli, a la polémica. Dijo que las explicaciones de Quirós sobre las particularidades de la población porteña tienen que ver “con un sistema diseñado hace más de 70 años que era de la periferia hacia la salud. Por eso la Ciudad tiene 34 hospitales públicos, 46 centros de salud. Pero también tiene los sanatorios de las prepagas, de las obras sociales”. Aludió así a la cantidad de trabajadores de la Salud (más de 150 mil) que son prioridad para aplicarse las vacunas, un tramo que no termina de completar el distrito.

En la misma sintonía con Quirós, el vicejefe y ministro de Seguridad y Justicia explicó que sucede lo mismo con los adultos mayores porque “tenemos 150 mil mayores de 80 y 250 mil de 70. Eso nos da un punto más porcentual en términos de adultos mayores”.

“Lo que nos está pasando es que tuvimos que limitar la etapa de +70 a +80 para poder cumplir con los dos sectores. Por eso la vacuna china, que es para menores de 60, la destinamos a trabajadores de la salud”, explicó el funcionario porteño en alusión a que el Gobierno nacional acordó con las provincias que ese lote de vacunas chinas se destine al personal escolar.

“Estamos preparados para vacunar 20 mil personas por día pero necesitamos las vacunas. Estamos preparándonos para llegar a un millón 200 mil personas en 45 días. Pero hay que tener las vacunas. Si tuviéramos un millón y medio de vacunas, nosotros en 45 días vacunamos a todos”, aseguró Santilli.

Se agregó al conflicto el ministro de Salud de Nación, Nicolás Trotta, quien se reunión vía zoom con su par porteña, Soledad Acuña, y el propio Quirós.

“Que pongan en su agenda la necesidad de vacunar a los docentes”, dijo Trotta y contó que en ese encuentro virtual manifestó “la importancia de iniciar el proceso de vacunación de nuestros docentes”.

“El ministro de Salud de la Ciudad nos manifestó la problemática que tenían por la cantidad de empleados del sector salud y que aún no han terminado de vacunar”, dijo Trotta al explicar que la Ciudad está planteando que todavía le quedan por vacunar 50 mil personas de clínicas y hospitales (también está vacunando a profesionales de salud independientes) y que recibieron 30 mil vacunas chinas.

El ministro de Educación también consideró que es importante que la Ciudad mantenga “el orden de prioridad de vacunación de empleados de salud y mayores de 60”.

Además, el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco,defendió el modo de reparto de las vacunas como “el más razonable”.

“Tengo una muy buena relación con Quirós, pero acá no tiene mucho sentido lo que plantea y no forma parte de los acuerdos a los que se llegó: que se iba a distribuir de acuerdo a la población”, expresó el funcionario bonaerense ante las radios y dijo que “no sé si lo hace por un motivo político, no está mal que cada ministro defienda la población de su jurisdicción, pero me parece que no tiene razón”.

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