La delegación llegó el miércoles pasado: tres enviados de Julio Cobos aparecieron en el Senado para comenzar a estudiar cómo será la transición de mando entre Daniel Scioli y el nuevo vicepresidente mendocino. El primer contacto entre los delegados de Cobos y los funcionarios del Senado fue estrictamente instructivo y no del todo pacífico, por lo menos para Miguel Pichetto, el presidente del bloque oficialista que renovó banca en Río Negro y no quiere que le hablen de transiciones.
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Como siempre ocurre en el Palacio, lo primeroque debió escuchar el triunvirato cobista fue una clara explicación sobre quién es el presidente del Senado: «Aquí el vicepresidente es un huésped, los dueños de casa son los senadores», les dijeron algunos de los funcionarios con que se entrevistaron. Fue casi un recuerdo de lo que le hicieron pasar los senadores peronistas a Carlos Chacho Alvarez, con la diferencia que éste tenía detrás la debilidad de un gobierno radicalfrepasista.
El problema tiene otras raíces. En primer lugar hay que entender que a la vista de los senadores peronistas Cobos podrá ser el vicepresidente de Cristina de Kirchner, pero por eso no deja de ser un radical. Sólo ese punto ya genera recelos en un cuerpo que es de los más cerrados del país.
Hasta Daniel Scioli tuvo que romper barreras que le pusieron los senadores durante estos cuatro años. Pero además, Miguel Pichetto no está de acuerdo con las transiciones. Después de haber renovado mandato en Río Negro, en una elección que lo hizo revivir de la derrota para gobernador que sufrió en esa misma provincia a manos de otro radical K, Miguel Saiz, poca simpatía le quedó con ese sector de la concertación kirchnerista.
Por si faltaba algo, Cobos le anunció primero a Scioli sobre la visita de su delegación y recién después, cuando todo estaba consumado, lo llamó a Pichetto.
Por eso se le atribuye a Pichetto el haber enviado un mensaje más tarde a Cobos: «Esto no es un ministerio, aquí no hay transición».
Esa doctrina estuvo incluida en los instructivos que recibieron los tres enviados de Cobos, primero de algunos senadores, el jueves el secretario administrativo saliente, Carlos Machiaroli y el viernes del secretario parlamentario, Juan Estrada.
Nerviosos
Hay otro aspecto de esta transición que tiene nerviosos a senadores y funcionarios: todos los enviados tienen preparación parlamentaria previa en Mendoza, pero uno de ellos es Patricia Gutiérrez, ex concejal en el departamento de Las Heras en su provincia. Se hizo famosa cuando denunció a los integrantes del Consejo Deliberante local por cobrar sobresueldos. Fue cuando se fijaron un ingreso extra que debían rendir con facturas y que ella devolvió sistemáticamente a la Justicia, entendiendo que era un agregado ilegal por afuera de las dietas. Hoy la mayoría de ellos siguen procesados.
Con ese antecedente y la historia del Senado nacional no faltó nada para desatar el pánico en los pasillos.
Por eso también el empeño en poner límites cuanto antes. Se les explicó a los tres que en todo sistema presidencialista el vice ocupa la jefatura del Senado pero eso no implica que pueda tomar decisiones por encima de lo que deciden los senadores.
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