24 de septiembre 2004 - 00:00

Código: multan cortar calles en la Capital, salvo a los piqueteros

MERCHANDISING: En la frustrada manifestación de ayer en la Capital apareció un nuevo producto de protesta. Muñecos para solaz de los niños aficionados a ese rubro del entretenimiento. Reproducen la imagen de los activistas encapuchados con su popular estaca y la pechera que caracteriza a este nuevo estrato de la sociedad criolla. La Legislatura los exceptuó de la multa que cualquier vecino deberá pagar si corta las calles sin usar ese atavío.
MERCHANDISING: En la frustrada manifestación de ayer en la Capital apareció un nuevo producto de protesta. Muñecos para solaz de los niños aficionados a ese rubro del entretenimiento. Reproducen la imagen de los activistas encapuchados con su popular estaca y la pechera que caracteriza a este nuevo estrato de la sociedad criolla. La Legislatura los exceptuó de la multa que cualquier vecino deberá pagar si corta las calles sin usar ese atavío.
Sin imponer castigo para los piqueteros, se debatió ayer en la Legislatura porteña el último tramo del polémico Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires.

A medianoche se aprobó, con 33 votos a favor, castigar la oferta y demanda de sexo «en forma ostensible» en espacios públicos no autorizados. Esto significa que el Gobierno porteño deberá delimitar zonas rojas. Mientras no lo haga, queda prohibida la actividad a menos de doscientos metros de escuelas, viviendas o templos. Se le agregó también que «en ningún caso procede la contravención en base a apariencia, vestimenta o modales». La contravención será sancionada con 1 a 5 días de trabajo de utilidad pública, o multa de $ 200 a $ 400, pero la policía sólo podrá actuar por decisión de un fiscal.

• Demora

La sesión comenzó cerca de las cinco de la tarde, aunque la chicharra llamaba a los legisladores desde las 14.30. Ya en el recinto, se prolongó por dos horas el debate del primer tema de la norma.

Ese punto fue el referido al control de las protestas callejeras, que, tal como terminó redactado, difiere casi nada de la ley vigente, excepto que se fija multa de $ 200 a $ 1.000 o 1 a 5 días de trabajo de utilidad pública, pero no para piqueteros. Ese castigo es para quienes impidan u obstaculicen la circulación de vehículos, pero no en el «ejercicio regular de los derechos constitucionales». Así, la amenaza de sanciones duras para los manifestantes, que generara tantas protestas y polémica, quedó diluida.

Finalmente, 41 diputados y 12 en contra obtuvo la redacción final del artículo: «Quien impide u obstaculiza la circulación de vehículos por la vía pública o espacios públicos es sancionado con 1 a 5 días de trabajo de utilidad pública o multa de $ 200 a $ 1.000. El ejercicio regular de los derechos constitucionales no constituye contravención. A tal fin deberá darse aviso a la autoridad competente con razonable anticipación, debiendo respetarse las indicaciones de ésta si las hubiere». El «respetar las indicaciones...» es toda la novedad que se introduce con respecto a la ley vigente.

El debate fue complicado, incluyó chanzas y arrancó con insultos de la izquierdista Vilma Ripoll, quien aludió a la familia de un magistrado que frustró la ocupación de la histórica farmacia Franco Inglesa en el centro porteño.

Hubo, además, varias propuestas para no castigar o castigar a piqueteros. Ripoll propuso su versión alternativa a la que había elaborado el macristakirchnerista
Helio Rebot (la que se aprobó con modificaciones), que expresaba que en ningún caso se castigaría a los manifestantes. Perdió la votación, pero consiguió una adhesión inesperada, la de la ex bullrichista María Eugenia Estenssoro, revelada como portadora sana de piqueterismo. Tampoco le fue bien al macrista-radical Jorge Enríquez, quien propuso arresto para los piqueteros que no contaran con autorización previa y mayor pena si los activistas fueranencapuchados o con palos. Durante ese debate, se retiró del recinto la macrista Sandra Bergenfeld, abogada asesora de Nito Artaza, quien no hubiera querido presenciar, como se propuso, el debate para castigar a los organizadores de las protestas (no prosperó). Dicen que fue el actor cómico quien le pidió que se abstuviera, al sentirse aludido por su pelea contra el «corralito».

• Pedido

El socialista Norberto La Porta pidió que el castigo para quienes obstruyan la vía pública fuera para los que lo hacen «intencionalmente» y exceptuar de ese modo, por ejemplo, al constructor que deja arena en la vereda. Citó jurisprudencia y varios casos confusos de los juzgados, pero nadie reparó en su moción.

Los artículos polémicos, como el de piqueteros y prostitución, llegaron al recinto sin un acuerdo cerrado entre los bloques, que finalmente también incorporaron castigos a cuidacoches y a quienes ensucien instituciones.
Los cuidacoches serán sancionados con 1 a 2 días de trabajo de utilidad pública o multa de $ 200 a $ 400, si no cuentan con autorización, y el doble, si se trata de una organización. Otro artículo aprobado impone hasta $ 3.000 de multa para quienes ensucien bienes de propiedad pública o privada, y el doble si se trata de templos, hospitales, escuelas o monumentos.

Acostumbrados a la oratoria para las versiones taquigráficas, se anotaron 20 legisladores para dar sus discursos, sólo para el primer artículo por votarse.

De bloque independiente, el por ahora kirchnerista
Ariel Schifrin criticó la mecánica de la redacción de las últimas reformas, a cargo de una comisión especial. La llamó «comisión offshore» y provocó la respuesta de varios legisladores, para más demora de la discusión.

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