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27 de marzo 2006 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

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Julio De Vido y Michelle Bachelet

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Evoca a la España de los Pactos de La Moncloa, en la que convergieron republicanos y franquistas. También a la Alemania que no pudo superar el trauma de la paz de Versailles -y desembocó en el nazismo- y a la que sí pudo pactar con Francia los cimientos de la Unión Europea.

También al Chile democrático que supo convivir con un Augusto Pinochet que conservó la comandancia del Ejército y una senaduría y de cuyo programa económico no se modificaron las orientaciones principales. Tiene frases de alto impacto el columnista como «la media verdad es una de las formas más insidiosas de la mentira», recordando el viernes se recordó sólo a las víctimas de la represión pero no de la subversión». Es optimista el ensayista: dice que no sirve machacar ideas falsas en la cabeza de una generación que, como la que hoy tiene 40 años y está por ascender al dominio de la sociedad, hará su propia historia, es decir, escribirá su propia Moncloa. Claro, obligar a escuelas a recordar el 24 de marzo de 1976 dentro de la parcialidad a que obliga el gobierno crea resquemor en la población y el columnista se hace eco como un hecho lamentable de estos días. Salvo que el país siga preso del «síndrome de la mujer de Lot», aquel personaje bíblico que por contrariar la orden divina y mirar hacia atrás, quedó convertida en estatua de sal, agrega.

El propio Morales Solá escribió en otras oportunidades cómo fue vapuleado por la Casa Rosada el embajador Francis Lott (a quien la empresa considera también un factor de conflicto por algunas filtraciones periodísticas apocalípticas, en plena negociación, hace unos meses).

Por lo demás, Kirchner tal vez aprovecha la enorme crisis política, acaso terminal, que afecta al presidente de Francia en estos tiempos. El caso español es el otro que menciona el periodista. Es cierto que los catalanes estaban involucrados en la operación de Aguas, pero también lo es que jamás pensaron en hacerse cargo de la empresa, entre otras cosas porque la francesa Suez es la accionista principal de Aguas de Barcelona. Entre Kirchner y su socio en Agbar es probable que la Caixa eligiera a este último.

Además, hay algo que se estudia a escala internacional (lo hicieron el año pasado en Harvard) y es la dificultad de privatizar el servicio de aguas en ciudades donde todavía no existe una red que atienda a todos los vecinos. Una cosa es proveer agua en París, sin tener que llevar ese insumo indispensable a quienes no lo Julio De Vido Michelle Bachelet reciben todavía, y otro poner en manos de una empresa regida por reglas de rentabilidad la provisión en zonas como el conurbano bonaerense. La retirada de Suez de la Argentina es parte de esta revisión internacional, además del conflicto con Kirchner.

Es cierto -como dice bien el columnista- que en España existe preocupación por las inversiones realizadas en Iberoamérica en los últimos años. Tanta, que el presidente de Repsol YPF adujo que debía ajustar las reservas en la región por cambios contractuales en Venezuela, una ley de hidrocarburos en Bolivia y una incertidumbre respecto de las concesiones en la Argentina: es decir, por problemas con gobiernos que son aliados del de José Luis Rodríguez Zapatero. También es cierto lo que Morales Solá consigna como un rumor que llegó a Madrid diciendo que el gobierno pretendía encontrar socios para la compra de YPF (no de Repsol YPF): fue, más de un rumor, una noticia que se desarrolló en la tapa de


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