Las crónicas de la época recuerdan cómo Michans asistió a infinidad de reuniones en Asunción a pedido de la embajada boliviana en Buenos Aires. También registran los servicios prestados en materia humanitaria por estos asociados: desde atención médica para enfermos hasta asistencia para los desamparados por la guerra.
Es de esperar que las tensiones a uno y otro lado del Uruguay no demanden a los rotarios del Plaza imitar al pie de la letra a sus antecesores de los '30. Aunque ayer en Gualeguaychú ya se hablaba de comenzar «hostilidades» si no se llega a un acuerdo: por lo pronto, ya detectaron por dónde pasa el cable de fibra óptica que transmite señales electrónicas a Montevideo desde la Argentina. Otros métodos, otras guerras.
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